Zarpazo letal en el último suspiro
Los jugadores del Almería celebran efusivamente el gol del empate. Fuente: LaLiga

El partidazo de la jornada 20 de la división de plata. La revelación de la temporada, el CF Fuenlabrada, recibía este domingo al segundo clasificado. El Almería viajaba a Madrid con numerosas bajas sensibles en defensa. A los apercibidos Maras y De la Hoz, se sumaba Jonathan Silva, quien acababa de ser padre. Guti tiraría de un descarte en su plantilla como es el nigeriano Ozornwafor para reforzar la endeble defensa que disponía. El 'Fuenla' esperaba esta cita como agua de mayo. La victoria supondría asentarse en los puestos de ascenso directo. La afición local, consciente de ello, fue caldeando el ambiente a lo largo de la semana. A los almerienses les esperaba un auténtico infierno.  

Nada más rodar la bola sobre el césped del Fernando Torres, se vieron con suma claridad las intenciones del Fuenlabrada. Presión asfixiante en la salida de balón del Almería, balones en largo a las bandas comandadas por Jeisson e Ibán Salvador y agresividad como común denominador en el juego. Se buscaba esterilizar la propuesta de Guti. Y lo consiguieron conforme fueron pasando los minutos en el luminoso. El ritmo tan exigente del partido favorecía a los madrileños. Fallos en la entrega, falta de fluidez en la distribución o la inutilidad de los carriles, eran señales evidentes de que el Almería estaba jugando a merced del rival. Se marcharían a los vestuarios con tablas para ambos equipos.

En la segunda mitad el Fuenlabrada siguió apostando por su dinámica. Y todo lo descrito en el anterior párrafo dio sus frutos. A la hora de partido, Iribas botaría desde la esquina un centro para Glauder, quien prolongaría con la testa al palo largo para poner el 1-0.

José María Gutiérrez reaccionaría dando entrada a Aguza y a Sekou Gassama. Y, en un abrir y cerrar de ojos, llegaría el segundo de los locales. Un error de alevín de Lucien Owona, sería aprovechado por Ibán Salvador, sacando un punterazo directo al fondo de las mallas. Parecía que había un claro ganador en la contienda. Pero como es bien sabido, Almería nunca se rinde...

El técnico pondría toda la carne en el asador con la incorporación de Ante Coric al terreno de juego. Y el croata tiró del carro. El Almería adelantaba sus líneas y comenzaría a merodear por el área rival. Y en un error de Iribas, Juan Muñoz cazaría el esférico para disparar con el interior hacía la portería de Ribas. 2-1 y diez minutos por delante para volver a poner la igualdad en el marcador, ¿por qué no?

Se tiraría de épica. El Fuenlabrada perdía tiempo, mientras que los indálicos se apresuraban en busca de posibles ocasiones de gol. Cumplidos los 90 reglamentarios, el cuarto árbitro enseñaba la tablilla, cinco minutos. Quedaba poco tiempo. Pero cuando parecía que la racha rojiblanca sin conocer la derrota llegaba a su fin, apareció la pantera negra. A 60 segundos del pitido final, Coric enviaba desde el córner un balón a medida para la cabeza de Sekou Gassama, mandando el esférico directo a la red. Un Sekou que antes de saltar al campo, fue increpado con insultos racistas por parte de aficionados del 'Fuenla'. Y él, como crack que es, respondió donde más le gusta; en el césped y siendo el héroe del partido. Sekou fue la viva imagen del nunca darse por vencido. Gassama estaba prácticamente fuera de los planes de José María Gutiérrez de cara a la segunda vuelta. Y en un partido donde parecía que no había mayor transcendencia, él consiguió sacar las castañas del fuego. Quién se lo iba a decir... 

Dos a dos y el Almería se hace de oro. 36 puntos que en la ciudad andaluza se espera que sean 39 el próximo domingo ante la Ponferradina.

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