17 de Agosto de 2023, el Sevilla FC hace oficial la venta de un icono del club en todos los sentidos, Yassine Bono. El marroquí, tras ser héroe en un Sevilla doblemente campeón, de Champions y en resumen, de récord, decidió partir a Arabia Saudí, dando por finalizada su etapa en Nervión. Los aficionados estaban derrumbados ante semejante noticia, pues veían acabar un periodo maravilloso, de oro, el ciclo de un portero espectacular. El ex del Girona partía emocionado y agradecido con el club que, como en su carta de despedida reflejó, le puso entre los mas grandes. Tres días después, 20 de Agosto de 2023, había sustituto.

Un aterrizaje polémico

El Sevilla FC hacía oficial a falta de 11 días para acabar el mercado de fichajes a su nuevo portero: Ørjan Nyland. Y la afición no tardó en hacer públicas sus opiniones, las cuales no eran positivas. Empezó a difundirse la información del escaso número de partidos que había disputado en las pasadas temporadas el guardameta Noruego. La aún insuperada marcha de  una leyenda como Bono se unía a la idea de que su sustituto sería un jugador que tenía un rol suplente, sin continuidad de titular. Dieron por hecho los sevillistas por tanto que su firma era para mantener a Marko Dmitrovic de titular, ocupando el sitio que ostentaba antes Bono y siendo Nyland su suplente. Y no estaban equivocados del todo en esto. 

Nyland en su presentación con el Sevilla FC | Foto: Gettyimages
Nyland en su presentación con el Sevilla FC | Foto: Gettyimages

Una oleada masiva de críticas e incluso insultos se cernió sobre el nuevo guardameta, el club y la dirección deportiva. Imágenes donde se veía al portero tachado, como seña de rechazo a su fichaje, mensajes haciendo chistes sobre el noruego, y críticas muy duras por una contratación que no gustaba nada. Consideraban que firmar al internacional con Noruega era dar un bajón enorme, pues se había traspasado a un portero titular para fichar a un suplente del suplente de dicho portero traspasado. Y eso ya les llevó a los seguidores rojiblancos a sacar conclusiones muy muy precipitadas. 

Y una actitud ejemplar

Se desconoce si Nyland llegó a conocer esas críticas. Quizá en algún momento llegó a leer algunos bochornosos comentarios en su primera publicación como sevillista donde le atacaban de forma injusta. O quizá no. Lo único que se puede saber es que el futbolista nórdico, desde que pisó la capital andaluza, ha querido responder a la confianza que la dirección deportiva le dio de una forma, con trabajo. Se puso los guantes al momento de llegar para estar a disposición de su nuevo club, y desde entonces, trabaja a destajo para ser la mejor versión de sí mismo. Aparentemente ajeno a las opiniones que su fichaje generó, sabía dónde llegaba, lo que significaba defender esa camiseta y no lo vio como un lugar donde acomodarse, sino como un club donde demostrar sus cualidades y potenciarlas, esas por las que Víctor Orta y todos los involucrados en su firma se fijaron.

Nyland en un calentamiento con el Sevilla FC | Foto: Gettyimages
Nyland en un calentamiento con el Sevilla FC | Foto: Gettyimages

Pero, ¿Por qué Ørjan Nyland?

No es ninguna exclusiva hablar de que el verano pasado, el primer mercado de Víctor Orta, el Sevilla no iba sobrado de dinero. No sólo eso, sino que además tenia un exceso de jugadores en la plantilla, muchos de ellos sin hueco. Pese a que se traspasó a Bono por 20 millones, los nervionenses tenían que maniobrar mucho y bien para firmar a un portero de garantías para lo que quería el entrenador y lo que necesitaba el equipo. Se tuvo que mover entre varias condiciones que se adaptaban al momento y necesidad del club. Entre estos factores, se encontraba que fuese un portero muy barato, incluso a poder ser agente libre. Que pudiese asumir el rol de suplente, aunque con capacidad también de ser titular y por ello, que tuviese experiencia en Europa. 

Nyland, en uno de los primeros entrenamientos con el club | Foto: Gettyimages
Nyland, en uno de los primeros entrenamientos con el club | Foto: Gettyimages

Para decidir todo esto, se conformó una lista de candidatos y además se consultó con el que es el entrenador de porteros de la plantilla. Este no dudó en dar su nombre preferido:  Ørjan Nyland. Portero sin equipo, de 32 años en aquel momento (cumplió 33 en Septiembre), con experiencia en clubes relevantes de Europa como el Aston Villa, el AFC Bournemouth o el RB Leipzig, además de ser internacional con Noruega. Y además,  destaca por su gran juego de pies con el balón. Con esta información, la dirección deportiva encabezada por Víctor Orta se lanzó a por el guardameta, tras contemplar que cumplía todos los requisitos que buscaban para cubrir el dorsal 13 liberado tres días antes. 

Paciencia para la oportunidad

Una vez aterrizó en Sevilla, el portero noruego esperó a su oportunidad. Relegado a un segundo plano por las encadenadas titularidades de Marko Dmitrovic en cada partido del equipo, tanto en liga como en Champions, Nyland no bajaba los brazos y daba el 100% en cada entrenamiento, sin perder la sonrisa y transmitiendo positivismo siempre entre sus compañeros. Lejos de conformarse con ser el suplente, luchó y peleó para que el día que le diesen la oportunidad de defender la portería sevillista, crease una grata impresión. 

Tras mes y medio de competición, un parón de selecciones por medio y cinco jornadas de liga, además del partido inaugural de la Champions 2023-24, Dmitrovic comenzaba a perder la confianza de todos, incluido del por aquel entonces técnico del club, José Luis Mendilibar. Sus actuaciones no solo estaban siendo bastante reprobables, sino que además estaba costando goles y puntos. Así, saltó la sorpresa en la jornada 6 de LaLiga, Ørjan Nyland saldría de titular en El Sadar, para enfrentarse al CA Osasuna. 

El noruego en su debut como sevillista | Foto: Gettyimages
El noruego en su debut como sevillista | Foto: Gettyimages

Y la verdad es que no decepcionó en su debut. El partido finalizó con un 0-0, siendo un partido muy plano y sin apenas movimiento, pero se pudo ver a un arquero seguro de sí mismo, lo que a su vez daba seguridad tanto a los aficionados como a sus compañeros. Un portero que sabía cómo y cuando salir, cómo y dónde colocarse y que por primera vez en la temporada, se podía observar algo de solidez entre los tres palos. Esto hizo que el entrenador quisiese apostar más por él y comenzó a darle el protagonismo que anteriormente se estaba llevando el guardameta serbio. En ese momento, el Sevilla, aunque seguía encajando goles evitables, en muy pocos se podía culpar al portero. Transmitía una fiabilidad que no se había sentido en toda la temporada, y su trabajo constante le llevó a ser inamovible en el once inicial. Inamovible hasta que, un 4 de Noviembre disputó su último encuentro antes de que una lesión le sacase de los terrenos por cerca de tres meses.

Una vuelta por la puerta grande

Hace unas semanas, el Sevilla se desangraba a cantidades descomunales. No era capaz ni de empatar partidos, y se pegaba constantemente tiros en el pie que sólo llevaba a pensar que era cuestión de muy pocas jornadas que acabase entre los tres últimos de la tabla. Y cada partido que pasaba, viendo que Dmitrovic estaba en empeñado en reafirmar su mal nivel esta temporada, la grada rogaba la vuelta del lesionado Nyland. Ninguno sabía que tenía con exactitud, y ninguno entendía por qué algo que se describió como "un golpe" se estaba alargando tanto en el tiempo.

Pero como se suele decir, "lo bueno se hace esperar". Tras mucho tiempo de demora, el nórdico volvía al rectángulo de juego. Y lo hizo en un partido crucial, el encuentro copero contra el Atlético de Madrid en el Cívitas Metropolitano. Quique Sánchez Flores, tras venir de ser goleado por cinco goles a uno contra el Girona con Dmitrovic en portería, decidió apostar por el portero de la selección Noruega una vez estaba ya recuperado para afrontar los cuartos de copa. Se podría decir que la despedida de Marko Dmitrovic de la titularidad no fue la más bonita en la historia del fútbol, pero sí resumió lo que está siendo su 23-24, pues a lo largo de las jornadas ha mostrado mucha facilidad para recibir goles. 

Sergio Ramos y Nyland, en la vuelta del noruego a los terrenos tras su lesión | Foto: Gettyimages
Sergio Ramos y Nyland, en la vuelta del noruego a los terrenos tras su lesión | Foto: Gettyimages

Y desde que volvió Nyland, el Sevilla ha sanado muchas heridas. El equipo ha vuelto a sonreir. Y la grada ha vuelto a confiar. No es casualidad que esa confianza llegue justo con el cambio de guardameta. El ahora portero titular ha recordado lo que es ganar siendo fuertes atrás a los suyos. Ha devuelto esos recuerdos de lo que es tener un cancerbero que te salva en las jugadas que semanas atrás acababan en el fondo de la red con mucha simplicidad. Ha aumentado el nivel competitivo del equipo, que ahora tiene un argumento al que agarrarse en esos partidos donde el interés pasa por que no pase nada en el encuentro.

Ahora sí, el Sevilla puede respirar más tranquilo en los partidos cuyo resultado es corto o incluso el juego no es el más brillante, como contra el Atleti o contra el Valencia. Ahora sí tiene a un jugador que defiende con uñas y dientes la portería, dejando actuaciones que, salvando mucho las distancias, recuerdan a ese marroquí que en Agosto marchó. Ha hecho apariciones espectaculares, algunas donde el gol ya ni cotizaba, para mantener el resultado igualado o a favor de los suyos. Eso se ha transformado en puntos, en concreto ocho de los últimos 12. Llegó con un Sevilla con 16 puntos en 21 jornadas, a un solo punto de entrar en el pozo. Tan sólo cuatro partidos después, con su actuaciones, lo ha puesto a siete por encima de esa zona arriesgada, con 24 puntos, sumando ocho puntos, la mitad de lo que había ganado desde la jornada uno hasta la 21. 

Un factor humano loable y ejemplar

Valorar su rendimiento deportivo es, obviamente, algo crucial y necesario para entender la importancia que Ørjan Nyland tiene dentro de la buena dinámica que el Sevilla está consiguiendo tener las últimas semanas. Pero no debemos de olvidar que hay otro factor muy importante en el fútbol y donde el guardameta también es un sobresaliente, la actitud y personalidad. En las buenas y en las malas, mantiene siempre una sonrisa, asumiendo responsabilidades y trabajando lo que haga falta para dar lo máximo. No le tiene miedo a echarse a la espalda la carga que haga falta, porque entiende que esto es un juego de equipo donde no sólo es un "yo", un "tú" o un "él", sino un "nosotros". Sin el colectivo no se hace nada y él comprende perfectamente de crear ambiente y sinergía positiva con los que le rodean. Y eso se ve reflejado en el campo.

Comentan en "Relevo" que en varias ocasiones ha dicho "que me silben a mi", cuando han pitado a los suyos. Siempre ha sido muy tranquilo, y sin importarle coger las riendas de la portería en momentos difíciles. Sabe que, si transmite tranquilidad a sus compañeros y recoge los galones que hagan falta, incluso esos que a veces no tiene por qué asumirlos, le quitará trabajo al resto y le facilitará el trabajo a su equipo. Ante todo, Ørjan Nyland es un excelente compañero de vestuario, y tanto a los que trabajan con él día a día como a los aficionados, les transmite una aura positiva enorme.

En todo esto, se viene a la mente un portero muy parecido a él y que no hace mucho abandonaba Nervión poco después de levantar por sexta vez la Europa League. No es otro que Tomáš Vaclík. El checoeslovaco fue firmado por Joaquín Caparrós en su etapa como director deportivo y logró con sus paradas y sus gestos con la entidad y la afición ganarse un hueco en los corazones de todos. Con una lesión en la rodilla, le prometió al club cuando aterrizó que, si algún día le daba problemas dichas molestias, no aceptaría cobrar el sueldo que le correspondería durante el período que estuviese de baja. Y cuando en 2020 cayó lesionado por el mencionado hueso, cumplió su palabra. Ni siquiera un accidente doméstico donde estuvo involucrada su pequeña hija le apartó de la plantilla, firmando al día siguiente un partidazo frente al Real Madrid para darle la victoria a los suyos. Esta misma implicación se ve en el ahora guardameta titular del Sevilla, que hace suyo el lema del club y no piensa rendirse para dar todo por el escudo que defiende.

Nyland celebrando junto a sus compañeros la importante victoria ante el Atlético de Madrid | Foto: Gettyimages
Nyland celebrando junto a sus compañeros la importante victoria ante el Atlético de Madrid | Foto: Gettyimages

 

En seis meses, Nyland ha pasado de ser repudiado por la grada a ser alabado, esperado durante su lesión y deseado por todos como titular indiscutible. Los mensajes poniendo en duda su nivel, preguntando quién es o incluso creando memes para atacarle, los ha cambiado por aplausos, alabanzas, cariño y el deseo de todos de que renueve para seguir siendo uno de los porteros rojiblanco los próximos años.  Es la meritocracia personificada, de villano a héroe, de relegado a protagonista. Y con su esfuerzo y actitud, está llevando a su club de una cuesta abajo a una escalada que le puede servir para ver la luz al final del túnel. Siempre se mira por la entidad, por lo bien o lo mal que le va y por el cumplimiento de los objetivos marcados. Pero a veces hay que detenerse y darse cuenta que hay personas como Nyland que, sin ellos y sin su envidiable forma de ser, no sería posible que funcionase el complejo sistema que conforman a los clubes. Si alguien merece todo este trayecto desde que llegó por su esfuerzo y su humanidad, es  Ørjan Nyland.