Nishikori emerge en un mar de dudas
Kei Nishikori en Halle. Foto: zimbio

La hierba introduce nuevos retos, nuevos desafíos para uno de los jugadores más regulares y completos del mundo, que tiene en esta superficie su gran punto débil. Wimbledon es el único Grand Slam en el que el de Shimane no ha pasado de octavos de final, ronda que tan solo pudo alcanzar en 2014. No cuenta con un estilo de juego que se adapte bien al pasto, por lo que Nishikori ha de entrenar mucho e  intentar ser más agresivo de lo habitual.

El japonés mostró algunas molestias en la cadera

Con el objetivo de afinar su puesta a punto, se presenta en el brillante torneo de Halle, engalanado con una cubierta digna de un Grand Slam, y una infraestructura facilitada por su megalómano patrocinador: Gerry Weber. Torneo ideal para que Kei coja confianza, pero este partido ganado a Pouille no aleja fantasmas. El galo no es un buen tenista en hierba y le ha puesto en muchos aprietos a un Nishikori al que se le vio renqueante físicamente, concretamente en su cadera.

Nishikori fue de menos a más

Dificultades constantes por las que pasó el nipón en un encuentro que comenzó con retraso por culpa de la lluvia. Ambiente húmedo, pista muy rápida y bola pesada, ingredientes que no favorecían a ninguno de los dos contendientes, pero a los que el galo pareció adatarse mejor. Tomó ventaja de un break Pouille con 0-3 a su favor, pero no aguantó la presión y permitió que el japonés igualara la contienda y el primer set se fuera al tiebreak.

El nipón recuperó una desventaja inicial y aprovechó la falta de continuidad de Pouille

Allí, Pouille aprovechó la mala movilidad del japonés, que cometió errores infantiles e hizo gala de una actitud poco competitiva. Con el primer set en su haber, el francés se relajó sobremanera, y vio cómo Nishikori subía su nivel para llevarse la segunda manga en un visto y no visto. Volvió a equilibrarse el duelo en el tercer parcial, pero el bueno de Kei tuvo la sangre fría para mantener el break logrado en los compases iniciales.

Victoria con poco brillo y muchas dudas para el japonés, que habrá de intentar entrenar y recuperarse de sus molestias físicas si desea dar continuidad a su participación en el torneo. Tiene buen cuadro el nipón, ya que su potencial rival en cuartos de final es David Ferrer.

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