Anuario VAVEL 2018. Alexander Zverev: el alumno se convierte en Maestro
Alexander Zverev posa con su trofeo de campeón de las Nitto ATP Finals 2018. Foto: gettyimages.es

Anuario VAVEL 2018. Alexander Zverev: el alumno se convierte en Maestro

Segunda temporada consecutiva finalizando entre los cuatro mejores del mundo para Alexander Zverev, aunque ésta con un final muy diferente. El alemán dio un serio aviso a sus rivales de cara al año que viene proclamándose campeón de las Nitto ATP Finals de Londres, derrotando a Roger Federer y Novak Djokovic en las semifinales y final, respectivamente. Además, conquistó su tercer Masters 1000 en Madrid, su segundo ATP 500 consecutivo en Washington y fue profeta en su tierra en Múnich. Por contra, mantiene su debe en los Grand Slams, con los cuartos de Roland Garros como mejor resultado. 

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Manuel García

"Lo difícil no es llegar, sino mantenerse". Así reza una de las máximas de cualquier deporte, especialmente en el tenis. Cuantos casos hemos visto de jugadores que, teniendo todo para triunfar, no han sabido, por diferentes motivos, cumplir con las expectativas generadas. Alexander Zverev tiene claro que no quiere ser uno de ellos. El miembro más prolífico de la denominada 'Next Generation', la camada de jóvenes talentos que viene dispuesta a sustituir al denominado big3 (Nadal, Federer y Djokovic), continúa dando pasos hacia delante en su todavía corta carrera en el deporte de la raqueta y este año no ha hecho más que confirmar su estatus de tenista 'top' con su primer título de 'Maestro' inclinando con gran autoridad a Roger Federer y Novak Djokovic en las semifinales y la final, respectivamente. Este ha sido el colofón de una gran temporada por parte del alemán, que ha sumado su tercer Masters 1000 en la arcilla de Madrid, pero que también ha tenido sus propias lagunas en los torneos de Grand Slam, donde todavía no ha adquirido la madurez necesaria para brillar. 

Decepción en los Grand Slams

Como decimos, su rendimiento en los grandes escenarios sigue siendo el gran talón de Aquiles del menor de la saga Zverev. Su fuerte temperamento le ha jugado malas pasadas, sobre todo en tres de los cuatro 'grandes', Australia, Wimbledon y US Open. En ninguno de ellos ha podido superar la tercera ronda, siendo especialmente dolorosas sus derrotas en Melbourne y Londres, ambas recibiendo un rosco en el quinto y definitivo set ante el surcoreano Hyeon Chung y el letón Ernest Gulbis, respectivamente. 

Con un balance de 58 triunfos por 19 derrotas, Zverev ha terminado como el tenista con más partidos disputados en 2018, un total de 77

Esto también nos deja otra conclusión. Y es que al joven alemán no sólo se le ve verde en el aspecto mental, sino que también debe mejorar mucho su condición física para evitar que se produzcan estos declives tan sonados en los finales de partidos. En Nueva York la situación no cambió un ápice y, pese a contar ya con Ivan Lendl a su lado, Zverev volvió a decepcionar cayendo en la tercera ronda ante su compatriota Philipp Kohlschreiber en cuatro sets, siendo también remontado. Por último, en Roland Garros sí vimos una versión más reconocible del germano, que le dio para alcanzar los cuartos de final, donde caería en tres sets ante el austríaco Dominic Thiem. Eso sí, dicho resultado lo logró con demasiado sufrimiento, teniendo que remontar dos sets a uno en tres de sus cuatro duelos previos. Lógicamente, el desgaste pasó factura en el cuerpo de Zverev, que no pudo plantar batalla a Thiem en ningún momento, acabando el duelo lesionado. 

Para esto es, principalmente, para lo que ha contratado a Lendl en su equipo técnico. El ex número uno del mundo ya sabe lo que es cambiar la carrera de otro jugador que presentaba unas características similares a las de Zverev: Andy Murray. El escocés también recurrió a Lendl para dar el paso adelante demandado en este tipo de torneos y, ni qué decir tiene, que fue todo un éxito. Veremos si con el alemán también sale victorioso. 

Pero superlativo en Masters 1000 y Copa de Maestros

Si la cruz fueron los Grand Slams, la cara lo fueron los Masters 1000 y, posteriormente, el extraordinario final en Londres. Exceptuando Indian Wells y Cincinnati, torneos en los que se despidió a las primeras de cambio, en el resto el de Hamburgo alcanzó mínimo los cuartos de final, coronándose por primera vez en Madrid y poniendo en jaque tanto a John Isner como a Rafa Nadal en Miami y Roma

Con cuatro en su haber, Zverev cierra el año como el segundo tenista con más títulos, empatado con Djokovic y Federer y a sólo uno de Nadal

En la capital madrileña y tras conquistar Múnich la semana anterior, Zverev exhibió sus cualidades para dominar en polvo de ladrillo, venciendo por la vía rápida todos y cada uno de sus partidos, incluida la final por un doble 6-4 ante Dominic Thiem. Siete días después trató de defender, sin éxito, su vitola de campeón en Roma, pero aquel día Rafa Nadal puso las cosas en su sitio. Pese a la derrota, Zverev jugó de tú a tú al Rey de la tierra e incluso llegó a dominar la última manga por 3-1, justo antes de que la lluvia hiciera acto de presencia y obligara a parar el encuentro. Tras el parón, Nadal no dio opción y trituró las opciones de Zverev con cinco juegos seguidos. 

En plena gira veraniega por Norteamérica, el alemán repitió título en Washington, pero no en Toronto, siendo inclinado por otro 'Next Gen', el griego Stefanos Tsitsipas, en los cuartos de final. Tras su traspiés en Cincinnati y una nueva decepción en el US Open, Zverev llegó a las semifinales en Shanghai, donde un renacido Novak Djokovic le dio una auténtica lección en un partido en el que sólo fue capaz de ganar tres juegos. Antes de llegar a Londres, Zverev continuó ofreciendo muestras de regularidad con las semis en Basilea y los cuartos de final en París-Bercy

El año pasado, en su debut en una Copa de Maestros, el de Hamburgo no llegó, ni por asomo, en sus mejores condiciones, tanto física como mentalmente, cayendo eliminado en la fase de grupos. Pero ahora daba la sensación de encontrarse mucho más fresco y con la lección aprendida. El alemán terminó segundo de su grupo por detrás de Djokovic, contra el que perdió en su segundo encuentro, pero logrando victorias claves ante Marin Cilic y John Isner, sus dos otros rivales. Contra éste último, sorprendió lo calmado y seguro de sí mismo que se mostró Zverev durante el desarrollo del partido. No era más que una premonición de lo que vendría más adelante. 

En las semifinales, el teutón chocaba con un Federer que venía de menos a más, pero que no pudo con la gran determinación mostrada por su joven oponente, que lo derrotó por 7-5 y 7-6(5) haciendo gala de una enorme solidez y mentalidad ganadora en los momentos clave. Quedaba la final, frente al mejor Djokovic, ese jugador que volvía parecerse a aquel tirano de 2015 que acumulaba victoria tras victoria con la misma facilidad con la que se mata a una mosca. Pero desde el primer punto del encuentro, largo y que acabó en poder de Zverev, se pudo apreciar que hoy no era el día del serbio y sí del alemán, que repitió su soberbia actuación del día anterior y que maniató por completo a un Djokovic desconectado. El marcador lo resumió todo: 6-4 y 6-3 en apenas 80 minutos de juego. Alexander Zverev había demostrado ante el mundo entero que ya estaba preparado para asumir su condición de 'número uno del futuro' con la que los expertos llevan etiquetándole desde que hiciera acto de presencia en el circuito con sólo 17 años. 

Como decimos, una ley del deporte es saber mantenerse en la élite, cosa que Zverev ya ha demostrado con creces, pero otra es que los grandes jugadores se hacen en los grandes partidos. Ahí es dónde todavía tiene margen de mejora este joven jugador de 21 años. Tiempo tiene de sobra para ser leyenda y en Londres escribió su primer capítulo. 

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