La Masía no se toca
Fotografía: Noelia Déniz (VAVEL)

Como respuesta a la durísima sanción sacudida por la FIFA, el Camp Nou se engalanaba el cinco de abril de 2014 para recibir al Real Betis Balompié con una pancarta institucional bajo el lema 'La Masía no es toca'. La cantera azulgrana, una de las más potentes y prometedoras del fútbol base internacional, alzaba su voz con brío y fervor, apelando al espíritu de la vieja Masía de Can Planes, donde en 1979 abría sus puertas para arropar a los jóvenes futbolistas que depositaban todos sus sueños en las entrañas de ‘Can Barça’.

Cuarenta años después de su inauguración, y tras la construcción de la nueva Masía - Centre de Formació Oriol Tort, y el virtuoso proyecto 'Masía 360', el FC Barcelona encabezaba sin oposición alguna la cúspide del fútbol base como uno de los centros más influyentes y prestigiosos, tanto a nivel nacional como internacional. Punto de referencia en el cuidado de la cantera, los aficionados se preguntan qué queda de aquella apuesta segura por la pedrera 'culé' capaz de nutrir con alma y corazón al primer equipo.

Los viejos tiempos

En la memoria aguarda todavía para muchos aquel 25 de noviembre de 2012. Capitaneados por el gran maestro Tito Vilanova, un 'once' histórico coincidía sobre el verde del Ciutat de Valencia: Víctor Valdés, Martín Montoya, Gerard Piqué, Carles Puyol, Jordi Alba, Xavi Hernández, Sergio Busquets, Andrés Iniesta, Cesc Fàbregas, Pedro Rodríguez y Leo Messi. Once jugadores formados en La Masía alcanzaron el pleno en el minuto 15 ante el Levante UD, constatando un hito histórico y que no volvería a repetirse. Tito, un prodigio en la pizarra y auténtico artífice de los éxitos más loables del fútbol base azulgrana, apostaba sin fisuras por una filosofía intrínseca en el ADN Barça.

Iniesta, uno de los abanderados de La Masía. Foto: PhotoSilver, VAVEL

Pese a engrandecer las estadísticas con debuts de canteranos desde entonces, pocos son los que han logrado hacerse con un hueco en los vestuarios del Camp Nou. Sin Tito, y tras el paso insípido del 'Tata' Martino, sólo Luis Enrique logró encauzar el camino de Sergi Roberto al primer equipo y dar la bienvenida a Carles Aleñá con su debut. El de Mataró, a base de esfuerzo y sacrificio, ascendía de la mano de Ernesto Valverde al primer equipo esta temporada, convirtiéndose en el séptimo canterano en la actual plantilla tras Gerard Piqué, Jordi Alba, Sergio Busquets, Sergi Roberto, Rafinha y Leo Messi. Un bagaje paupérrimo para un club que ensalza el emblema de la cantera como principal estandarte.

Luis Enrique con el Barça. Foto: Gerard Franco, VAVEL

La huída

Cuestionable y cuestionada. La fuga de grandes promesas de La Masía atiza con dureza al club azulgrana, no siempre implicado como parte responsable de un movimiento cada vez más común. La salida más sonada de jugadores de la talla de Eric García, Jordi Mboula, Adrià Bernabé, Pablo Moreno o Sergi Gómez, hurgaba de nuevo en la herida del FC Barcelona. Sin embargo, ¿alcanzaron todos ellos sus objetivos lejos de la Ciudad Condal? Envueltos, o no, en prestaciones económicas desmesuradas forzando una posible salida, La Masía exige una pauta escalonada desde la etapa cadete, pasando por fase juvenil y el tramo del filial, aparcando la idea remota de ascensos rápidos y descartando la posibilidad de privar a los futbolistas de una formación gradual y consensuada.

Sergio Gómez con el FCB Juvenil A. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

Tanto es así, que un total de tres jugadores cadetes conseguían debutar con el FCB Juvenil B de Franc Artiga, nueve del FCB Juvenil B lograban estrenarse con el FCB Juvenil A de Denis Silva, y un total de cinco futbolistas de este llegaban al Barça B de García Pimienta, demostrando por activa y pasiva la confianza de los entrenadores de la cantera en los chicos de La Masía.

Al otro lado de la balanza, el estruendo en el caso de Takefusa Kubo, que reforzará al Real Madrid Castilla la próxima temporada, o la salida del lateral mallorquín Mateu Jaume, incrementaban las dudas en el modelo. El japonés, que militaba en las categorías inferiores del Barça y forzaba su partida hacia su país con la sanción FIFA, alejaba su vuelta debido a las altas exigencias económicas, propiciando así su fichaje por el club blanco. Mientras, después de un año duro mermado por las lesiones, Mateu Jaume abandonará libre las instalaciones azulgranas rumbo a tierras germanas. Dos casos que agrandan la discusión sobre la continuidad, o no, de la apuesta por la cantera.

Mateu Jaume en el Miniestadi. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

Ellos eligen Barça

Sacrificio, trabajo y paciencia, envuelven los requisitos principales para crecer, como persona y futbolista, en el seno de ‘Can Barça’. Es por ello que un total de 63 futbolistas (24 del fútbol 11 y hasta 39 del fútbol 7), elegían dar el a principios de la temporada pasada a formar parte del nuevo proyecto de La Masía. De la mano de Guillermo Amor y Jose Mari Bakero (en el ámbito juvenil), y Jordi Roura junto con Aureli Altimira (desde la etapa prebenjamín hasta cadete), un total de 63 fichajes abastecían a la cantera para reforzar una idea impregnada con furia en el ADN 'culé'. Adornando con mucho ruido los que se van, poco se habla de los que cambian sus colores por defender la zamarra azulgrana. Ellos, junto a los que eligen quedarse, intentan alimentar unos sueños que fijan su mirada en el Camp Nou.

Bakero y Amor. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

Ejemplo de ello son Ángel Alarcón, máximo goleador del FCB Cadete B en su primera temporada en La Masía tras abandonar las filas del RCD Espanyol, o el brillante papel de Raúl Moro (RCD Espanyol), Oriol Soldevila (UE Cornellà), y Diego López (Real Madrid), con una eficacia goleadora de infarto en su estreno como azulgranas con el FCB Juvenil B. Erguidos ya como piezas indispensables en su plantilla, muchos son los jóvenes que tratarán de mirarse en el espejo de unos chicos que sí apuestan por el modelo Barça.

Ángel Alarcón con el FCB Cadete B. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

El futuro en el aire

Controvertida política de fichajes es la que atisba las oficinas del Camp Nou. La discutible incorporación del zaguero Mike van Beijen al filial, hacía saltar las alarmas. Hijo del agente de Frenkie de Jong, el entorno más crítico sacudía el fichaje del joven holandés procedente del NAC Breda con la carta de libertad, abriendo la veda a todo tipo de especulaciones. Sin embargo, bien es cierto que la dirección de fichajes en el Barça B cambiaba de rumbo con el aterrizaje de García Pimienta de nuevo al banquillo a finales del curso anterior. Tras una limpieza exhaustiva al inicio de temporada, el filial sufría una veintena de bajas para armarse con hasta 14 jugadores del FCB Juvenil A como columna vertebral. Un gesto loable, tanto de la dirección deportiva como del míster catalán, para alimentar la confianza en la base y tender la mano a los jugadores que pudieran dudar de su continuidad en el club.

García Pimienta, entrenador del Barça B. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

Demostrando fe en los canteranos, 'Pimi’ enseñaba el camino a Ernesto Valverde. Los juicios más feroces son los que ahora claman más presencia ‘made in Masía’ en el primer equipo, sólo cubierto con el ascenso de Carles Aleñá y la intermitencia de los debuts esta temporada de Moussa Wagué, Juan Miranda, Jorge Cuenca, ‘Chumi’, Álex Collado, Riqui Puig, Carles Pérez y Abel Ruiz. Todos ellos, piezas fundamentales en el esquema del Barça B, intentarán convencer a Valverde de unas cualidades sobradas para apuntalar la primera plantilla en la temporada venidera.

Abel Ruiz en el Miniestadi. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

Curtidos con una clase incuestionable, será el turno de Ernesto Valverde, principal protagonista en la posible continuidad de estas, y más, promesas de La Masía. Vital y esencial se presume la confianza que deposite Valverde en ellos para que puedan demostrar una fortaleza capaz de hacer cosquillas a los supuestos titulares. Pese a hablar con elegancia sobre el verde durante toda la temporada, todos ellos necesitan la protección de una mano que garantice su crecimiento en la que ha sido, es y siempre será su casa. Fundamental en el crecimiento de las jóvenes joyas que empiezan a despuntar, la figura del entrenador se presume trascendental para garantizar la continuidad de un modelo que abandera el escudo del Barça

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