Leyenda New York Giants: Lawrence Taylor
Taylor jugó de 1981 a 1993 con los Giants // Foto: NFL.com

"Es el jugador defensivo más dominante de la historia, el mejor que he visto nunca". Esta cita no fue dicha por un aficionado cualquiera, sino que son palabras del mismísimo Bill Belichick, lo que nos puede dar una dimensión del tremendo jugador que fue Lawrence Taylor. Además, no lo dijo como un simple admirador de su juego, sino que fue su coordinador defensivo durante la gloriosa etapa de los "Big blue" durante la cual ganaron dos Superbowls. Aún a día de hoy muchas veces Belichick es preguntado acerca de las palabras que dijo en su día, intentando comparar a "L.T." con algún jugador actual, a lo que el bueno de Bill, para no faltar a la tradición, suele contestar con una mirada fulminante que deja muy a las claras que sigue pensando lo mismo que en 1986, que Lawrence Taylor es el mejor defensa que haya pisado un terreno de juego.

Natural de Virginia, nació en 1959 y destacó desde el high school como uno de los mejores del país. Eligió la universidad de North Carolina (que ha albergado a otras estrellas del deporte como Michael Jordan) donde fue elegido All-American en su último año antes de presentarse al draft. De hecho, al preguntar a los general managers, 26 de los 28 de la época dijeron que le elegirían si tuvieran el número 1 en sus manos. Pero ironías de la vida, uno de los dos que no lo tenían en su lista era el GM de los Saints, que ese año seleccionaban en primera posición. Con esto, la suerte les cayó a los Giants, que pese a problemas iniciales con su contrato, consiguieron hacerse con sus servicios en 1981.

Su primera temporada no pudo ser más brutal, obteniendo el título de Rookie defensivo del año y Jugador defensivo del año, y esto sólo acababa de empezar. Para cuando explotó definitivamente como jugador, temporada 1986, ya acumulaba tres títulos de mejor defensor, siendo además en ese año uno de los dos únicos defensas de la historia en ganar el MVP. Pero no bastó sólo con eso, sino que además ese mismo año los Giants ganaron la Super Bowl ante los Denver Broncos de John Elway.

Los entrenadores rivales no sabían como detenerle, y ahí apareció el gran legado que Lawrence Taylor dejó en la NFL, cambió para siempre la manera en que las líneas ofensivas desarrollaban su juego. Taylor, como linebacker, no podía ser bloqueado por los miembros de la línea ofensiva rival durante los blitz que le permitían amargar la existencia de los mariscales rivales. Por eso los equipos rivales tuvieron que revolucionar sus libretas de jugadas para poder encontrar el modo de contenerlo. Guards asignados para cubrir la posición de un linebacker (algo que no se había visto hasta la fecha), tackles ofensivos encargándose de cubrir el blitz en lugar de al DE rival, los half-backs a modo de escudo para darle algo más de tiempo al QB para lanzar, marcajes dobles, triples...daba igual, nunca ninguna maniobra desde los banquillos consiguió detener al animal que era L.T. cada vez que aparecía desde el edge. 

Bajo la batuta del legendario Bill Parcells, los Giants conseguirían otra Super Bowl, esta vez frente a los Bills, alargando aún más la leyenda de Taylor en la ciudad de NY. Pero a partir de la retirada de su entrenador, con el que tenía una gran relación, la personalidad díscola del jugador comenzó a ganarle la batalla a su dominio dentro del campo. Con problemas con las drogas desde su año rookie, llegó a estar suspendido por la NFL por positivo en cocaína. Tras su retirada en 1993, la cosa fue a peor, hasta el punto de perder el contacto con el mundo exterior y convertir su domicilio según sus palabras textuales "en un fumadero de crack".

Afortunadamente consiguió rehabilitarse de sus adicciones y, pese a que ha vuelto a tener algún problemilla con la ley, ha dejado de manchar el gran recuerdo que dejó en todos los aficionados de los 80, que todavía hoy le recuerdan como un jugador imparable que revolucionó la forma de plantear los partidos.

 

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