La historia de Nadal en la arcilla de París

El español volvió a cosechar otro éxito importante en Roland Garros, su torneo predilecto. Por ello, es preciso repasar cómo ha logrado cada una de sus coronas en la capital francesa.

La historia de Nadal en la arcilla de París
Nadal con su undécimo título | Foto: FFT

La historia de amor entre Rafael Nadal y Roland Garros es un hecho comprobado. El romance que el español y el segundo Grand Slam del circuito han sostenido es una relación que se ha cosechado desde el 2005, cuando fue una conquista a primera vista. 

Cada una de sus victorias han tenido un ingrediente importante que la ha hecho única, a pesar de formar parte de una familia de 11. Desde la primera hasta la última, el de Manacor ha sido merecedor de la Copa de los Mosqueteros, aunado a su íntima relación con la Philippe Chatrier

El debut

Un joven de 18 se plantó en París para disputar Roland Garros por primera vez. Usaba playeras sin mangas, bermudas por debajo de la rodilla, cabello largo y no portaba muñequeras. Los rasgos de quien apenas se convierte en adulto denotaban inexperiencia, pero sus desempeño sobre la arcilla demostraban lo contrario. 

Nadal inició ganando sus tres primeros partidos sin ceder una sola manga. Lars Burgsmuller (6-1, 7-6(4) y 6-1) pasaría a la historia como el primer hombre en sucumbir ante Rafael en París, y después, Xavier Malisse (6-2, 6-2 y 6-4) y Richard Gasquet (6-4, 6-3 y 6-2). La primera vez que el español perdió un parcial fue en la cuarta ronda, cuando enfrentó a Sebastien Grosjean (6-4, 3-6, 6-0 y 6-3). Aún así, el balear volvió a la senda de los sets corridos ante David Ferrer (7-5, 6-2 y 6-0) en los cuartos de final. 

Las semifinales de la edición del 2005 trajeron el primer enfrentamiento entre Roger Federer y Rafael Nada en Roland Garros. El español salió airoso en cuatro sets con parciales de 6-3, 4-6, 6-4 y 6-3 y accedió a su primera final de Grand Slam. Ya en la última instancia enfrentó a Mariano Puerta; el argentino se llevó el primer set sobre el balear, pero Rafa terminó remontando para coronarse por primera vez con parciales de 6-7(6), 6-3, 6-1 y 7-5. 

Primera gran final

En el 2006 Nadal llegó como el número 2 del mundo a París. Su camino al título tuvo a varias figuras que pudieron suponer una amenaza real para el español. Robin Soderling (6-2, 7-5 y 6-1), Kevin Kim (6-2, 6-1 y 6-4), Paul-Henri Mathieu (5-7, 6-4, 6-4 y 6-4) y Lleyton Hewitt (6-2, 5-7, 6-4 y 6-2) fueron las primeras cuatro rondas que enfrentó Rafael. Dentro de ellas, los últimos dos encuentros fueron los más difíciles, donde se dejó un set en cada partido. 

En cuartos de final enfrentó por primera vez a Novak Djokovic en Roland Garros, donde el serbio se retiró después de haber perdido los dos primeros sets 6-4 y 6-4. Para semifinales, Rafa se vio con Ivan Ljubicic, a quien derrotó en set corridos con un marcador de 6-4, 6-2 y 7-6(7) para alcanzar la final por segundo año consecutivo. 

La arcilla parisina atestiguó la primera definición de un Grand Slam entre Federer y Nadal. El suizo seguía buscando el único major que le faltaba en su vitrina, y se acercó a él luego de ganar el primer set por un contundente 6-1. El español igualó las acciones con otro 6-1 y después fue directo al título, con un 6-4 y 7-6(4) en los parciales restantes. 

Triple corona

El tercer título de Nadal en París rayó la perfección, donde no perdió un set hasta que alcanzó la final. Rafael venció a Juan Martín Del Potro (7-5, 6-3 y 6-2), Flavio Cipolla (6-2, 6-1 y 6-4), Albert Montañes (6-1, 6-3 y 6-2) y Lleyton Hewitt 6-3, 6-1 y 7-6(5)) en las cuatro primeras rondas, dejando únicamente 33 juegos hasta entonces. En los cuartos de final superó a quien ahora es su entrenador, Carlos Moya, también de manera contundente, con marcador de 6-4, 6-3 y 6-0. 

En semifinales tuvo su primer partido completo ante Novak Djokovic en la tierra batida de París. Rafa continuó con las buenas sensaciones y resultó victorioso por 7-5, 6-4 y 6-2. En la final se midió ante quien ya era un buen conocido, nuevamente Roger Federer. A diferencia de la final de la edición anterior, el español se llevó el primer parcial por 6-3, aunque perdió el segundo 4-6; después abrochó la victoria con marcador de 6-3 y 6-4 en las mangas restantes. El Roland Garros del 2007 volvía a ser para Nadal. 

Golpe de autoridad

La edición del 2008 ha sido una de las grandes exhibiciones de Rafael no solamente en Roland Garros, sino sobre la arcilla en general. El español logró lo que hasta ese entonces estaba y sigue estando a la altura de muy pocos: adjudicarse un Grand Slam sin ceder un solo set. 

Nadal pasó por encima de Thomaz Bellucci (7-5, 6-3 y 6-1), Nicolas Devilder (6-4, 6-0 y 6-1), Jarko Nieminen (6-1, 6-3 y 6-1) y Fernando Verdasco (6-1, 6-0 y 6-2) en las cuatro primeras vueltas del certamen. Para los cuartos de final, dio otra cátedra ante Nicolás Almagro (6-1, 6-1 y 6-1), quien en un acto de frustración lanzó una predicción aventurada, pero que reflejaba el pensamiento de muchos en cuanto al balear: "Va a ganar Roland Garros 40 años seguidos. Va a tener 65 años y va a seguir ganando Roland Garros". 

Rafa volvió a vencer a Novak Djokovic en París por 6-4, 6-2 y 7-6(3), en lo que fue otro encuentro de semifinales. Nadal se volvió a citar con Roger Federer en la final, pero esta vez fulminó al suizo perdiendo únicamente cuatro juegos en todo el partido; el 6-1, 6-3 y 6-0 final demostraba la superioridad que había tenido el español en el torneo, donde consiguió su cuarta corona. 

La gran sorpresa

Una de las sorpresas más grandes del tenis moderno se dio en la edición de Roland Garros 2009. Nadal llegaba a París con la misión de lograr cinco títulos de manera consecutiva, algo que nadie había logrado en la capital francesa. Venía de levantar el Australian Open, de realizar una gira de arcilla positiva y con el número uno del mundo en la mano, pero el futuro le tenía deparado un destino distinto. 

El español no tuvo problemas en las tres primeras rondas. Eliminó a Marcos Daniel (7-5, 6-4 y 6-3), Teymuraz Gabashvili (6-1, 6-4 y 6-2) y Lleyton Hewitt (6-1, 6-3 y 6-1). Su siguiente rival, Robin Soderling, era ya un viejo conocido, a quien también ya había derrotado en Roland Garros, por lo que los pronósticos apuntaban a que Nadal se llevaría la victoria una vez más. 

Pero el sueco jugó un partido inolvidable, donde estuvo cerca de la perfección. Soderling dio el batacazo del certamen al eliminar al de Manacor por 6-2, 6-7(2), 6-4 y 7-6(2) en la cuarta ronda. Era la primera derrota de Rafa en la Philippe Chatrier, un descalabro que después se traduciría en una lesión de varios meses y en la pérdida del número uno del mundo. Roger Federer se llevó aquella edición y logró completar el 'Slam de carrera'.

De vuelta a la cima

El Roland Garros 2010 significaban muchas revanchas para el propio Nadal. Rafa había perdido el número uno y el título en París, además, una lesión lo había privado de hacer un buen desempeño en Australia. No obstante, la gira de arcilla revivió al español, donde dio la mejor actuación que ha logrado en su historia; los tres torneos de Masters 1000Montecarlo, Madrid Roma terminaron en el bolsillo del balear, y ahora seguía el segundo Grand Slam de la temporada. 

Después de haber caído por primera vez en Roland Garros, Nadal regresó mejor que nunca y volvió a llevarse el título sin ceder un solo set. Derrotó a Gianni Mina (6-2, 6-2 y 6-2), Horacio Zeballos (6-2, 6-2 y 6-3), Lleyton Hewitt (6-3, 6-4 y 6-3) y Thomaz Bellucci en las primeras cuatro rondas. Por lo menos hasta entonces, ya había igualado su desempeño anterior. En cuartos de final llegó otra sorpresa; Soderling eliminaba a Federer. 

Rafa volvió a la final después de vencer a Nicolás Almagro en cuartos (7-6(2), 7-6(3) y 6-4) y Jurgen Melzer en semifinales (6-2, 6-3 y 7-6(6)). La revancha final llegó ante Robin Soderling, la última prueba que el español tenía por delante. Con parciales de 6-4, 6-2 y 6-4, Nadal volvió a la cima no solo de Roland Garros, sino del ranking mundial. Nuevamente como número uno, el de Manacor obtenía su quinto campeonato en la arcilla de París.

Empatando a la leyenda

Rafa ya era todo un referente en la arcilla no solo en la actualidad, sino en la historia. Aún así, seguía teniendo pendientes con la historia. Antes de que Nadal apareciera en una pista de tenis, todos los halagos sobre el polvo de ladrillo le pertenecían a Bjorn Borg, el sueco que llegó a levantar seis títulos de Roland Garros. El español llegó a París en el 2011 con la intención de igualar al ex número uno del mundo. 

La primera ronda encendió las alarmas para Nadal. John Isner lo llevó por primera vez a un quinto set, pero el balear salió airoso con parciales de 6-4, 6-7(2), 6-7(2), 6-2 y 6-4. Después, se mantuvo invicto en cada parcial hasta que alcanzó a la final, pasando por encima de Pablo Andújar (7-5, 6-3 y 7-6(4)), Antonio Veic (6-1, 6-3 y 6-0), Ivan ljubicic (7-5, 6-3 y 6-3), Robin Soderling (6-4, 6-1 y 7-6(3)) y Andy Murray (6-4, 7-5 y 6-4). 

Tres años después, volvió a encontrarse con Roger Federer en la final parisina. Fue un partido cerrado, aunque la superioridad de Nadal terminó por salir a flote. El también entonces número uno del mundo obtuvo la victoria con parciales de 7-5, 7-6(3), 5-7 y 6-1. Así, Rafael lograba igualar una hazaña que parecía inalcanzable, y daba señales de no haber terminado con su propia historia.

El drama de la nueva historia

De cara a la edición del 2012 en Roland Garros, el máximo rival de Nadal dejó de llamarse Roger Federer y pasó a ser Novak Djokovic. El serbio había mostrado un claro dominio sobre el español, venciéndolo en tres finales de Grand Slam consecutivas. La Philippe Chatrier volvería a enfrentarlos por otro título, y Rafael planeaba poner fin al dominio el serbio. 

En su camino a la final no tuvo mayores dificultades. Superó a Simone Bolelli (6-2, 6-2 y 6-1), Denis Istomin (6-2, 6-2 y 6-0), Eduardo Schwank (6-1, 6-3 y 6-4), Juan Mónaco (6-2, 6-0 y 6-0), Nicolás Almagro (7-6(4), 6-2 y 6-3) y David Ferrer (6-2, 6-2 y 6-1). Para aquel entonces, Nadal ya había cedido el número uno a manos Djokovic, su último rival en el certamen. 

La lluvia impidió que el título se definiera el domingo. Por primera vez, Rafa terminaría coronándose en lunes, luego de parciales de 6-4, 6-3, 2-6 y 7-5. A pesar de que la pizarra sugiera una superioridad marcada del español, luego de la pausa se encontraba un quiebre abajo en el cuarto parcial, pero terminaría remontando para levantar su séptimo título de Roland Garros. Una nueva marca para los hombres en el torneo, dejando atrás los seis títulos de Borg. 

Las dos finales

En la edición del 2013, Nadal no tuvo un camino tan sencillo. No solo por sus rivales, sino por su propio desempeño, luego de que tuviera que jugar más parciales que en torneos anteriores. Prueba de ello fueron las dos primeras rondas, donde tuvo que vencer a Daniel Brands (4-6, 7-6(4), 6-4 y 6-3) y a Martin Klizan (4-6, 6-3, 6-3 y 6-3). 

Encontró un poco más de regularidad en los próximos tres partidos, donde derrotó a Fabio Fognini (7-6(5), 6-4 y 6-4), Kei Nishikori (6-4, 6-1 y 6-3) y Stan Wawrinka (6-2, 6-3 y 6-1). Sin embargo, en aquella edición, Rafael llegó como el número cuatro del mundo, y por ello tuvo que medirse ante Novak Djokovic en semifinales, un encuentro que también llegó al límite y que es más recordado que la propia final. 

El español se llevó el primer set ante Nole por 6-4, pero el serbio igualó con un 6-3. Luego Rafa se adelantó con un 6-1 e incluso llegó a sacar para partido 5-4 en el cuarto parcial, pero Djokovic se compró otra vida y terminó forzando el tie-break, donde se impuso 7-3; Novak inició quebrando en el quinto set pero Nadal terminó remontando la desventaja para imponerse con un 9-7 final. Ya en el partido que definió al campeón, derrotó a David Ferrer por 6-3, 6-2 y 6-3.

Lo nunca antes visto

A pesar de sus ocho títulos, había un récord que el de Manacor no había alcanzado en Roland Garros: la mayor cantidad de campeonatos de forma consecutiva. Nadal seguía empatado con Borg con cuatro coronas seguidas, y la edición del 2014 significaba otra oportunidad de volver a liderar en la historia. 

Rafa venció a Robby Ginepri (6-0, 6-3 y 6-0), Dominic Thiem (6-2, 6-2 y 6-3), Leonardo Mayer (6-2, 7-5 y 6-2), Dusan Lajovic (6-1, 6-2 y 6-1), David Ferrer (4-6, 6-4, 6-0 y 6-1) y Andy Murray (6-3, 6-2 y 6-1) en su camino a la final. Ahí lo volvía a esperar Novak Djokovic en otra de sus tantas revanchas. 

Al igual que en su primer título, el de Manacor terminó imponiéndose después de perder el primer parcial. Djokovic se adelantó por 6-3 pero el español logró obtener un nuevo triunfo tras un 7-5, 6-2 y 6-4 en los tres sets restantes. Nadie había visto al mismo hombre levantar cinco Copas de los Mosqueteros de manera consecutiva, algo que solo estuvo al alcance de Rafael Nadal. 

La humanidad de Rafael

El 2015 representó una de las temporadas más difíciles para el balear. Nadal tuvo problemas para mostrar su mejor versión a lo largo de la temporada, sufriendo derrotas tempraneras, incluso en su superficie predilecta. Roland Garros no fue la excepción, y Rafa terminó por sufrir su segunda derrota en el torneo. 

El español logró vencer a Quentin Halys, Nicolás Almagro (6-4, 6-3 y 6-1), Andrey Kuznetsov (6-1, 6-3 y 6-2) y Jack Sock (6-3, 6-1, 5-7 y 6-2) antes de tener que medirse nuevamente a Novak Djokovic. Esta vez la rivalidad se produjo en los cuartos de final, producto del número uno del serbio y el número 9 del balear.

El campeón no pudo revalidar su corona y perdió en sets corridos. Nole por fin podía derrotar a Nadal en la arcilla de París, con parciales de 7-5, 6-3 y 6-1. Rafael volvía a caer en un año en el que terminó tocando fondo; ni siquiera su romance con Roland Garros pudo sacar lo mejor de él. Demostró que a pesar de haber tocado el cielo en tantas ocasiones, seguía siendo humano.

Una triste despedida

Sin estar en su mejor forma, Rafael Nadal llegaba al Roland Garros del 2016 con otra cara distinta a la de la temporada pasada. Si bien no lo hacía con la misma autoridad que en años anteriores, sí lograba llegar con sensaciones positivas, a diferencia del 2015, donde no se esperaban buenos resultados. 

Sin embargo, un aspecto que ha caracterizado a su carrera de forma negativa volvió a aparecer: las lesiones. Luego de superar las dos primeras rondas con victorias ante Sam Groth (6-1, 6-1 y 6-1) y Facundo Bagnis (6-3, 6-0 y 6-3), Nadal se vio obligado a retirarse del torneo. Ni siquiera disputó su encuentro de tercera ronda pactado ante Marcel Granollers, sino que tuvo que hacer maletas para volver a casa. 

Nadal terminaría ausentándose de los dos Grand Slams restantes de la temporada, para terminar cayendo hasta el noveno puesto del ranking a finales del año.

La décima

El 2017 fue testigo del renacer de las dos leyendas más grandes del tenis: Roger Federer y Rafael Nadal. El español llegó a Roland Garros con una gira de arcilla casi perfecta, en la que solamente cayó en Roma, pero logró alzar el título en Montecarlo, Barcelona y Madrid.

Por si fuera poco, Rafa volvió a llevarse el título sin ceder un solo set en todo el torneo, además de perder una cantidad muy baja de juegos. El español batió a Benoit Paire (6-1, 6-4 y 6-1), Robin Haase (6-1, 6-4 y 6-3), Nikoloz Basilashvili (6-0, 6-1 y 6-0), Roberto Bautista Agut (6-1, 6-2 y 6-2), Pablo Carreño Busta (6-2, 2-0, ret.) y Dominic Thiem (6-3, 6-4 y 6-0) en su camino a la final. 

Ahí lo esperaba Stan Wawrinka, el hombre que podía presumir un invicto en finales de Grand Slams pero que aún no enfrentaba la prueba más difícil de todas: enfrentar a Nadal en la Philippe Chatrier. Rafa hizo valer su clara superioridad con parciales de 6-2, 6-3 y 6-1 para levantar su décimo título en Roland Garros, lo que significaba su vuelta al trono después de tres años de ausencia.

Reescribiendo el legado

El 10 parece ser un ejemplo de perfección y sintonía, pero Nadal siempre quiere más. Rafael volvió a hacer algo que conocía a la perfección: defender la corona de Roland Garros, y lo hizo de manera contundente. Además, el español llegó una vez más a la cita parisina con tres títulos bajo el brazo y todos los pronósticos a su favor. 

Veció a Simonne Bolelli (6-4, 6-3 y 7-6(9)), Guido Pella (6-2, 6-1 y 6-1), Richard Gasquet (6-3, 6-2 y 6-2), Maximilian Marterer (6-3, 6-2 y 7-6(4)) y Diego Schwartzman (4-6, 6-3, 6-2 y 6-2) en su camino a semifinales. Enfrente quedaban los rivales que parecían poder tener la fórmula para detener a Nadal en París: Juan Martín Del Potro y Dominic Thiem. Este último se presentaba como el responsable de las dos derrotas más recientes del español sobre arcilla. 

No obstante, pudo más la superioridad del balear en la Philippe Chatrier. Eliminó a Del Potro con parciales de 6-4, 6-1 y 6-2 para citarse con Thiem, a quien también logró derrotar con marcador de 6-4, 6-3 y 6-2. Llegó la undécima para el mejor jugador sobre arcilla de todos los tiempos. 

Mientras el mundo del tenis sigue buscando adjetivos para describir la leyenda de Rafael Nadal, el español se mantiene firme en sus ideales, aquellos que le exigen ir siempre por más. Con 32 años, quizás ni siquiera el cielo sea el límite para el mejor deportista en la historia de España, un tenista inigualable, y uno de los corazones más grandes que ha dado el deporte.