Fognini humaniza a Nadal
Fabio Fognini celebra un punto durante el partido ante Nadal. Foto: gettyimages.es

Fognini humaniza a Nadal

El italiano logró lo que parecía imposible: vencer, y además con claridad, al rey de la tierra batida. El de Sanremo alcanzó su primera final de Masters 1000 en Montecarlo tras endosar un 6-4 y 6-2 a Nadal, desconocido durante casi todo el partido. Fognini se medirá en la gran final al serbio Dusan Lajovic, ganador de la primera semifinal por 7-5 y 6-1 ante el ruso Daniil Medvedev. 

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Manuel García

En la pista central del Montecarlo Country Club ha sucedido algo histórico. Así es como se tiene que definir una derrota, encima por la vía rápida, de Rafa Nadal en tierra batida. El manacorí no defenderá su título en el Masters 1000 de Montecarlo, torneo que ha ganado en once ocasiones y en el que llevaba acumuladas 18 victorias y 25 sets consecutivos. El culpable, un superlativo Fabio Fognini que infligió un severo correctivo al español, al que doblegó por 6-4 y 6-2 en una hora y 36 minutos de juego. Y pudo ser peor, puesto que esos dos juegos que sólo pudo sumar en la segunda manga Nadal, ya fueron con 5-0 y 40-0 en contra. Por lo menos, el español logró salvar el que hubiera sido el primer rosco encajado en su superficie predilecta desde la final de Hamburgo en 2007 ante Roger Federer

Fognini realizó once ganadores más, 21 por diez, y cometió tres errores no forzados menos, 22 por 25

El nivel desplegado por el tenista balear en esta edición del Masters 1000 monegasco no estaba siendo sublime. Lo que ocurre es que, debido a su infinita superioridad en polvo de ladrillo, a Nadal le había valido con destellos de buen juego para llegar hasta las semifinales. Y eso es lo que parecía suceder también en esta ocasión, al menos durante el inicio del encuentro ante Fognini. A la rotura inicial del italiano, el español respondió con dos 'breaks' consecutivos para ponerse 3-1 arriba, pero su ventaja en el marcador no era tanto producto de sus buenas sensaciones como de los errores de su rival. 

Pero Fognini, tenista imprevisible donde los haya, dejó de fallar y comenzó a desplegar su mejor nivel sobre la pista, ese que en un día bueno le permite competir de tú a tú contra cualquiera. El italiano, animado desde su palco por su mujer, la ex tenista Flavia Penneta, es uno de los pocos jugadores capaces de resistir la derecha alta cruzada de Nadal, debido a que cuenta con uno de los mejores reveses a dos manos del mundo. Poco a poco, Fognini fue apoderándose del fondo de pista, mientras que en la raqueta de Nadal los errores iban en aumento. Así llegó el 'break' del italiano en el noveno juego, que hizo bueno tras el posterior descanso para poner el 6-4 en el marcador ante la algarabía del público, encantado con el espectáculo que estaba ofreciendo el de Sanremo

Nadal no encuentra el camino

Se trataba del primer set que cedía el actual número dos del mundo en el Principado desde su partido de segunda ronda en 2017 ante el británico Kyle Edmund. Todos esperaban la teórica reacción del pupilo de Carlos Moyá, pero no se iba a producir. Y todo gracias al estratosférico nivel de Fognini. Cierto es que el nivel de Nadal no ha sido el mejor durante esta semana, pero eso no quita un ápice de mérito a la hazaña lograda por Fognini. Ser capaz de dominar a Nadal en tierra y sin bajar el ritmo en ningún momento, no está al alcance de cualquiera. De hecho, hacía mucho tiempo, quizá desde la final de Madrid de 2015 frente a Andy Murray, que no se veía a un Nadal entregado, impotente, sin soluciones para frenar a su rival. 

Tanto es así que el español casi se lleva un rosco como despedida de Montecarlo. Sólo su eterno orgullo lo pudo impedir. Con 5-0 y 40-0 en contra, Nadal se liberó de toda presión y pudo, por primera vez en todo el choque, conectar varios golpes ganadores seguidos que le valieron alargar el partido un par de juegos más. Pero eso fue todo. Esta vez no hubo milagro y con una derecha paralela en carrera, Fognini puso punto y final a una auténtica exhibición que supone su cuarta victoria frente a Nadal en el circuito y el acceso a su primera final de Masters 1000 a sus 31 años. Allí se verá las caras con otro novato en estas lides, el serbio Dusan Lajovic, número 48 del mundo, pero que de la mano de Josep Perlas ha sabido moldear a la perfección su tenis para sentirse muy a gusto en tierra batida. Lajovic frenó en seco la confianza que traía el ruso Daniil Medvedev, verdugo del número uno del mundo, Novak Djokovic, que sucumbió por 7-5 y 6-1 ante Lajovic después de ir ganando 5-1 en la primera manga. Uno de los dos estrenará su palmarés en esta categoría que, pese al traspiés, seguirá siendo liderada por Rafael Nadal Parera

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