Liverpool, en la cima
Foto: Premier League

Este sábado por la tarde, y tras el triunfo del Manchester City ante el Brighton por 4-0, el Liverpool sabía que no tenía otra opción que ir a buscar los tres puntos a Turf Moor y, así, seguir manteniéndose en lo más alto de la Premier League, más allá de que recién van cuatro jornada. 

Sin embargo, el rival no sería nada fácil. El Burnley, uno de los equipos que se encarga de hacerle las cosas difíciles a los equipos de los primeros lugares. 

Los de Klopp, estaban en búsqueda de su cuarto triunfo al hilo para tener puntaje ideal, además, para recuperar su posición como único líder de la Premier League pero, para eso, debía vencer sí o sí a su rival de turno porque su perseguir el City, le había sacado el lugar con su triunfo más temprano. 

En cambio, los de Sean Dyche, llegaban a este encuentro sumando un triunfo, ante el Southampton; una derrota, ante el Arsenal; y un empate, frente al Wolves. En el medio, una eliminación en la Carabao Cup ante el Sunderland. Por eso, el Burnley, no tenía otra opción que buscar volver al triunfo. 

En este contexto, el Liverpool se enfrentaba en Turf Moor, ante un necesitado Burnley, con el objetivo de sumar de a tres para ambos, y con una promesa de buen fútbol por lo propuesto por estos dos equipos. 

Liverpool sacó la diferencia con un golazo

Desde el momento que Chris Kavanagh marcó el inicio del juego, se vio lo que uno imaginaba. Un Liverpool dominador y claro en la intención de ser el dueño del juego con presión alta y asfixiante, mientras que el local cuando tenía la posibilidad iba a responder. 

Es por eso que, en el primer minuto de juego, Fabinho iba a tener la primera chance con un disparo desde fuera del área, que se iba cerca de la portería defendida por Nick Pope. La respuesta inmediata se veía en un remate de Chris Wood, que desviaba Adrán al saque de esquina. 

Pocos minutos más tarde, a los cinco, sería el turno, nuevamente, del Liverpool de buscar la portería local. El encargado sería Mohamed Salah, tras una asistencia de Sadio Mané, que con un remate de primera, estrellaba la pelota en el poste. 

Luego de un arranque intenso, se vinieron minutos de calma en donde el Liverpool era el que intentaba, pero aún así no conseguía en generar peligro para Pope, sólo con disparos que eran interceptados por los defensores. 

El peligro volvió a aparecer en el minuto 25, cuando tras un centro de Salah, Firmino cabeceó a las manos del portero que contuvo sin problemas ese balón. 

El partido seguía ese mismo ritmo, hasta que, a los 33 minutos de juego, Trent Alexander-Arnold quiso tirar el centro, le pego al arco, poco importa la intención del lateral, pero lo cierto es que su disparo, según lo establecido por la Premier League, se desvió en Chris Wood, y se metió en un ángulo para que los Reds se pongan en ventaja. 

Como el mejor equipo del mundo podía hacer, cuando se despierta, lo hace con todo. Te aniquila. Y así hizo con el Burnley. Cuatro minutos más tarde del primer gol, una mala salida en defensa, el balón le quedo a Firmino que encabezó la contra rápida, habilitó a Mané, que de primera le pegó y puso el 2-0. 

Las últimas dos jugadas de peligro eran para el local. Ambas en los pies de Ashley Barnes, la primera el balón se iba alto y desviado, mientras que la segunda se iba cerca del poste izquierdo defendido por Adrián. 

Firmino, la sentencia

En la segunda parte, poca reacción tuvo el Burnley. Los de Dyche no le encontraban la vuelta al partido, y seguía el ritmo de lo sucedido en la primera parte. En cambio, el Liverpool, bajó el ritmo del encuentro buscando alguna contra para sellar el resultado. 

Esa primera posibilidad para la visita, estaba en los pies del egipcio, pero el balón quedaba en las manos del portero Pope. La próxima aproximación, era por parte de Virgil van Dijk, el mejor jugador de la temporada 2018/2019, con un disparo desde más de 30 metros que se iba desviado. 

La respuesta del local llegaba mediante un remate de Dwight McNeil, que se iba afuera. Sin embargo, en la respuesta el balón le quedó a Salah, enganchó, no llegó a conectar, pero el que sí lo hizo fue Firmino que remató para poner el 3-0 final, y alcanzar los 50 goles en Premier League, cifra por primera vez marcada por un brasilero. 

La última ocasión era para Jay Rodríguez, que se sacó de encima a los defensores, quedó ante Adrián, no logró disparar, pero cuando pudo, el portero español le evitó el descuento para el local. 

De esta forma, el Liverpool tiene puntaje pleno hasta el momento. 12 puntos en cuatro encuentros jugados, con 12 goles a favor y tres en contra. Líder exclusivo de la Premier League. Mientras que, el Burnley, quedó en la posición número 11 con cuatro puntos. 

 

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