Las Palmas contra su kryptonita: claves para derribar una muralla
García Pimienta en la zona técnica de El Alcoraz | Fotografía: La Liga

Una de las declaraciones más polémicas que se viralizaron en el mundo del fútbol la temporada pasada fueron dichas por Pep Guardiola. Era la ida de los cuartos de final de la Champions League y su equipo, el Manchester City, acababa de ganar por la mínima al Atlético de Madrid en tierras inglesas (1-0). Preguntado por el planteamiento del cuadro colchonero, el técnico catalán era claro al respecto: "Llegó un momento en el que (Simeone) corrigió y se pusieron a jugar con dos líneas de cinco. En la prehistoria, hoy y dentro de 100.000 años atacar contra cinco y cinco es muy difícil porque no hay espacio".

Se podrá está de acuerdo o no con las palabras de Guardiola, pero lo cierto es que hay algo de verdad en sus declaraciones. Intentar hacer daño a un equipo que basa prácticamente todo su fútbol en la defensa es realmente complicado. Cuando un conjunto es sólido atrás, no concede espacios, tiene seguridad en el juego aéreo y tapa cualquier resquicio durante 90 minutos, su rival cae en la desesperación. En cierta manera, este es el tipo de partidos que se está encontrando la UD Las Palmas en Segunda División. 

La derrota de los amarillos en El Alcoraz ejemplifica a la perfección este estilo de juego. La UD monopolizó el esférico durante prácticamente todo el partido (se llegó a superar el 90% en la segunda parte), disparó un total de 17 veces y dispuso de 16 saques de esquina. Sin embargo, el Huesca no cedió atrás y, con un entramado defensivo prácticamente imposible de derribar, los hombres del Cuco Ziganda tuvieron una efectividad total, pues anotaron el único disparo entre palos que dispusieron en 94 minutos. De esta manera, con una defensa que cumplió a la perfección su labor y con una eficacia máxima en ataque, el conjunto oscense acabó con el invicto de Las Palmas 23 partidos después.

Cuco Ziganda, primer entrenador que derrota a la UD este curso | Fotografía: La Liga
Cuco Ziganda, primer entrenador que derrota a la UD este curso | Fotografía: La Liga

No es la primera vez que le ocurre esto a la UD esta temporada. Ya sea como planteamiento inicial o debido a la circunstancias del partido, los pupilos de García Pimienta han tenido que enfrentarse a equipos con un bloque defensivo muy bajo y al que es muy difícil doblegar. Real Zaragoza, Deportivo Alavés, Ibiza, Lugo y Huesca optaron por esta estrategia desde el principio; Racing de Santander, Ponferradina y Cartagena lo hicieron en el momento en que se quedaron en inferioridad numérica. En total, ocho duelos en 13 jornadas donde el encuentro de Las Palmas se resume en intentar derribar una muralla.

Sin embargo, el encuentro del Huesca sienta un peligroso precedente en contra de los intereses de la UD. Cuco Ziganda demostró que no solo es posible secar a los amarillos con una buena defensa, sino que con este mismo planteamiento se puede ganar. Hasta la fecha, Las Palmas había sido capaz de desarmar las defensas rivales para llevarse el triunfo y, si no lo conseguía, se llevaba un punto que dejaba un sabor amargo. Pero nunca se perdía. Esta derrota, la primera del curso, hace ver a los rivales del equipo grancanario que este planteamiento es el que verdaderamente les hace daño.

Por tanto, García Pimienta y su cuerpo técnico tienen que trabajar a contrarreloj porque este mismo partes la UD afronta un partido vital en casa. De conseguir los tres puntos, los amarillos se mantendrán una jornada más en el liderato y la derrota de El Alcoraz caerá en el olvido. El problema es que su rival, el Burgos, es probablemente el equipo de toda la Segunda División que mejor maneja ese estilo de juego que tanta desesperación genera en la isla. El cuadro blanquinegro es el tercer clasificado y en 13 jornadas solo ha encajado tres goles. Un entramado defensivo muy sólido al que se une un gran momento de forma de su portero, José Antonio Caro.

La cuestión por lo tanto es clara: ¿Qué es lo que debe hacer la UD Las Palmas para poder hacer daño a este tipo de sistemas? Son varias las claves e influye en gran manera el factor mental. Tiempo de análisis y reflexión en la isla.

Factor 1: asimilar que no hay otra manera

Paco González, uno de los periodistas deportivos más influyentes y reconocidos a nivel nacional, afirma que el fútbol "es un deporte de aciertos y errores" y el principal acierto está en neutralizar las virtudes del rival. Aunque para algunos pueda parecer que atenta contra el espectáculo y el fútbol "atractivo", este tipo de planteamientos son los que verdadero daño hacen a la UD y no es casualidad que sus oponentes los utilicen. De hecho, lo que no es normal es lo que hace Las Palmas. Segunda División se basa en gran manera en estar seguros atrás y aprovechar al máximo los acercamientos en ataque. Lo que proponen los amarillos, de ser protagonistas con el balón, moverlo con criterio y jugar a un fútbol netamente ofensivo, no es ni mucho lo habitual.

Por tanto, el primer paso es asumir que la inmensa mayoría de los rivales van a enfocar sus partidos contra la UD de una manera muy defensiva. Sobre todo si ven que este método funciona. Es importante asimilarlo antes del pitido inicial, pues normalmente este estilo acaba por frustrar y desesperar al equipo que quiere llevar el peso del encuentro. Y si además el oponente llega una vez al área contraria y mete gol, el daño a nivel mental puede ser devastador.

Precisamente el Burgos fue el último equipo que logró desesperar de esta manera a la UD en su propio feudo. El cuadro blanquinegro desesperó a la UD con sistema defensivo al que era casi imposible hacer daño. En su primera llegada ofensiva, gol. En su segunda llegada ofensiva, también gol. Las Palmas bajó los brazos y moralmente estaba por los suelos. Tanto es así que cuando por fin encontraron un resquicio, la zaga rival cometió el error y se provocó un penalti, la sensación en el estadio era que ni con esas se iba a poder marcar. Y así fue, cuando un especialista desde los once metros como es Jonathan Viera estrelló su lanzamiento en el larguero.

El Burgos desquició a la UD en su última visita a la isla | Fotografía: La Liga
El Burgos desquició a la UD en su última visita a la isla | Fotografía: La Liga

Factor 2: el papel fundamental de las bandas

García Pimienta no se cansa de repetir en sala de prensa que la UD debe ser fiel a esta manera de entender el fútbol. Jugando como se jugó en El Alcoraz lo normal es no perder a no ser que el rival no cometa un solo error atrás. El equipo se aferra al 4-3-3 que ha sido responsable de las 23 jornadas sin conocer la derrota en liga regular. Sin embargo, cuando hay que hacer frente a entramados defensivos muy sólidos hay que agitar el tablero y mover piezas.

En Huesca se vio tanto lo que se debe como lo que no se debe hacer en ataque. Insistir continuamente en combinar por dentro, aunque el equipo tenga jugadores de gran talento, suele acabar con el balón despejado por el rival. La gran clave es hacer mover el balón de un lado a otro para hacer bascular al contrario. Cuando un equipo no para de moverse de izquierda a derecha, llega un momento en el que las ayudas no llegan y ahí es donde se puede hacer daño.

Para lograr esto, es necesario tener dos perfiles diferentes en cada costado. Por un lado, un futbolista eléctrico y que sea técnico el balón en los pies. Un jugador que encare y que se pueda meter hacia dentro o desbordar hacia fuera. Los mejores minutos de la UD en El Alcoraz fueron cuando Pejiño ingresó al terreno de juego. Tal fue el daño que hizo al Huesca por la derecha que Ziganda tuvo que quitar a un extremo para poner a otro lateral y ganar más seguridad atrás.

Pejiño fue el armas más peligrosa de la UD en Huesca | Fotografía: UD Las Palmas
Pejiño fue el armas más peligrosa de la UD en Huesca | Fotografía: UD Las Palmas

En el otro lado, hace falta un jugador que sea potente y con desborde, pero que ni busque tanto la portería sino que más bien ensanche al equipo y trate de progresar hasta línea de fondo para poner el último pase. De esa manera fue cómo Las Palmas logró doblegar al Cartagena, con un Benito Ramírez decisivo en la izquierda. La ventaja de este tipo de jugador es que el contrincante no tiene más remedio que cubrir estas internadas, por lo que en el momento en que el Jonathan Viera o el Alberto Moleiro de turno caiga a esta banda, ya se genera una superioridad.

Factor 3: el trabajo invisible del delantero

Este tipo de encuentros, en los que el rival repliega y no deja huecos, son los que más desesperan a los goleadores, pues continuamente están trazando desmarques y haciendo movimientos para romper esa defensa. No suelen disponer de muchas ocasiones y llega un momento en el que apenas pueden tocar el balón. La UD tiene la suerte de poder contar con tres perfiles de delantero bien distintos y el que puede resultar más determinante en este tipo de partidos es Sandro Ramírez. La cláusula del miedo impidió al atacante canario jugar en Huesca, pero pocos dudan de que será titular en Burgos.

Más allá de buscar el gol y crear ocasiones en ataque (que es el trabajo fundamental que se le pide a un delantero), el trabajo más importante es el que no se ve: fijar centrales y generar espacios. En la UD, quien más disparos realizan a portería no es el 9, sino los jugadores que vienen de segunda línea y para que ellos dispongan de esas oportunidades la referencia ofensiva debe brindar ese hueco. Tocar de primeras, trabajar de espaldas a portería como un pívot de fútbol sala y tirar desmarques no para coger el balón, sino para sacar de zona al defensor y que ese hueco lo aproveche un compañero. Sandro es una especialista en este tipo de juego y su labor se antoja fundamental.

Sandro será la referencia ofensiva de la UD contra el Burgos | Fotografía: UD Las Palmas
Sandro será la referencia ofensiva de la UD contra el Burgos | Fotografía: UD Las Palmas

Factor 4: asedio desde el pitido inicial

Uno de los mayores inconvenientes del fútbol que practica Las Palmas es que por momentos puede pecar de ser previsible. Es difícil pillar desprevenido al rival cuando monopolizas la posesión del balón. Al Huesca fue imposible sorprender y con el Cartagena solo se pudo hacer en la última jugada del partido. Por lo tanto, es necesario utilizar otro tipo de armas. Lo normal es que la UD desde el principio quiera mandar y empiece a trenzar jugadas largas. La falta de ideas puede hacer que, una vez pase el tiempo, el equipo opte por jugar más directo y asediar al rival. ¿Pero y si ese asedio llega nada más el árbitro señale el inicio del partido?

García Pimienta ya lo ha hecho en el pasado. Ejemplo perfecto el decisivo partido de la temporada pasada contra el Real Oviedo. Saca la UD de centro. Lo normal es pasarla al pivote o los centrales y empezar a construir. Sin embargo, lo que hace Las Palmas es salir en tromba y en el primer segundo de encuentro, hay seis jugadores amarillos en campo contrario. Al cuadro carbayón esto le pilla por sorpresa, intenta cerrar filas sin éxito y Jonathan Viera encuentra el hueco para ponérsela a Jesé. En menos de diez segundos, el equipo está a punto de marcar.

       

La mayoría de las derrotas de la UD en los últimos años han seguido un mismo patrón. El rival hace un inicio muy intenso, logra marcar y cuando los grancanarios despiertan ya están por detrás en el marcador. ¿Por qué se hace esto? Pues porque es mucho más fácil que el equipo desarrolle su fútbol cuando va por delante en el marcador. Exceptuando el partido de Anduva, cada vez que Las Palmas se ha adelantado en el marcador, el rival no ha sido capaz ni siquiera de empatar el partido. Y del otro lado también, pues en los tres partidos en los que la UD se ha visto por detrás, no ha sido capaz de ganar.

Las estadísticas dicen que de los 16 tantos que ha marcado la UD hasta la fecha, 10 han llegado tras el descanso. Esto rompe con la dinámica de Segunda División, donde la gran mayoría de los equipos perforan la portería contraria en la primera parte. Ser capaces de anotar en las primeras llegadas supone un golpe prácticamente letal a los conjuntos que usan este tipo de planteamientos, pues todo el trabajo de la semana y todos los mecanismos defensivos que se han aprendido ya no sirven de nada y el rival tiene que enfocar el partido de otra manera porque ahora necesita marcar para volver a igualar la contienda.

Como suele suceder en el mundo del fútbol, sobre el papel la teoría parece muy fácil. Lo realmente complicado es aplicarlo al terreno de juego. El Huesca demostró que con este planteamiento se puede derrotar a Las Palmas. Ahora es turno de los amarillos demostrar que tienen armas, recursos y sobre todo jugadores para derribar estos muros. El Burgos, rival perfecto para ponerlo en práctica.

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