Draft de 1984: de extraterrestres a la humanidad más cercana
Foto: Hoopsvibe.com

En un futuro se sabrá si la magnífica generación de jugadores salida del sorteo de Draft de 2003 (LeBron James, Carmelo Anthony, Dwyane Wade o David West, por ejemplo) será recordada como la mejor. O bien podría ser la de 2008, con Derrick Rose, Westbrook, Kevin Love, Ibaka y Dragic como nombres destacados. Sin embargo, una de las que más magia tiene de la historia, dentro y fuera de la cancha, fue la legendaria edición del Draft de 1984, de la que se cumplen 30 años el 19 de junio.

La ceremonia fue especial por algunas razones: fue la primera del comisionado David Stern, quien estuvo 30 años al frente de la liga, y fue la primera que se emitió por televisión en sus dos primeras rondas a través del servicio por cable de USA Network. La NBA ha recordado el hecho recientemente con un documental narrado por Steve Nash, en que explica algunas de las historias más sorprendentes de aquel día.

Una leyenda del atletismo y una víctima del 11-S

228 personas fueron elegidas durante ese Draft. Personas. En los antiguos sorteos de Draft, había tantas rondas y jugadores a elegir que muchos de ellos eran atletas, deportistas míticos y otras personalidades por falta de jugadores elegibles, ya que en aquella época, tras la ira despertada por los casos como el Moses Malone, tan sólo se permitía entrar en la NBA a los jugadores que hubieran completado el ciclo universitario de cuatro años. Entre los 228 elegidos, un hombre que ganaría nueve oros olímpicos, Carl Lewis, elegido en el puesto 208 por los Chicago Bulls, procedente de la Universidad de Houston. Houston y Chicago, las dos ciudades más importantes de aquel Draft.

​Un mítico jugador de voley playa, Mike Whitmarsh, fue elegido en quinta ronda por los Portland TrailBlazers, protagonistas de las elecciones también. Whitmarsh fue plata en los Juegos Olímpicos de 1996, antes de tener un final desgraciado en 2009, cuando se suicidó tras no superar una depresión. No sería la única historia de mala fortuna en el Draft. Whitmarsh procedía de la Universidad de San Diego, donde había jugado a baloncesto, pero no tuvo la apreciación de los técnicos para conseguir un puesto más alto.

Dan Trant fue la última elección del Draft, por parte de los Boston Celtics, que entonces contaban, en plena dinastía, con Larry Bird, Kevin McHale y Robert Parish. Trant era un base espectacular y carismático de la pequeña Universidad de Clark, en el mismo estado que Boston. En aquella época los Celtics elegían a sus últimas rondas en función de la proximidad geográfica. Fue así como en el mismo sorteo Rick Carlisle llegó a los Celtics, o como Andy Kupec llegó el año anterior. En una ronda tan baja, las posibilidades de entrar en el equipo eran mínimas, y aunque Trant hizo el primer campus de verano con el equipo, tuvo que emigrar a la República de Irlanda donde haría carrera en Dublín, antes de volver a Estados Unidos para trabajar en el World Trade Center de Nueva York en una oficina. El 11 de septiembre de 2001, Trant estaba en la planta 103 de la Torre 1 cuando uno de los aviones se estrelló.

Un entrenador campeón de la liga y uno de los árbitros más longevos

Rick Carlisle tuvo una discreta carrera como jugador, pero tuvo el honor de figurar en el mismo Draft que Michael Jordan. Elegido en el número 70 por los Celtics, Carlisle, nacido y criado a pocos kilómetros de Boston, realizó una gran pretemporada para ganarse un sitio en la plantilla principal, desplazando al héroe de las finales del año anterior, Gerald Henderson (padre del actual jugador de los Bobcats).

Carlisle, bajo la protección de Larry Bird, no tuvo un gran papel en cuanto a minutos de juego, pero entre el legendario alero del estado de Indiana y el escolta nació una amistad que duraría en el tiempo. Carlisle fue asistente de Bird cuando los Pacers llegaron a la final en el 2000, y terminó ganando el anillo de 2011 con los Dallas Mavericks.

Mucho más arriba, en el puesto diez, fue elegido Leon Wood. Wood era un jugador con gran trayectoria en las categorías inferiores de las selecciones USA Basketball, y había sido convocado para los Juegos Olímpicos de 1984. Tuvo la desgracia de caer en un equipo que acababa de ganar el anillo en 1983, los Sixers de Cheeks y Julius Erving, y que en su posición, la de escolta bajo, estaba ocupada por Andrew Toney, que venía de hacer dos temporadas rondando los 20 puntos por partido. A Wood se le hacían eternos los minutos en el banquillo, y tras varias experiencias sin éxito en la NBA, probó una temporada en el CAI Zaragoza, donde brilló y consiguió 44 puntos en los cuartos de final de la Copa del Rey ante Caja de Ronda. Tras la excelente temporada, volvió a probar suerte en la NBA, sin demasiado éxito. Wood es árbitro de la NBA desde 1996, y ha dirigido 1110 encuentros.

Cuatro reyes

Detrás de las historias del legendario Draft de 1984, aquellas historias humanas sacadas a la luz cuando se produce una efeméride únicamente, hay personas, gestos y momentos que duran para siempre. Y los nombres de Hakeem Olajuwon (entonces Akeem), Michael Jordan, Charles Barkley y John Stockton estarán siempre en la memoria del aficionado a la NBA.

Los Houston Rockets tenían muchos motivos para elegir como número uno a Hakeem Olajuwon. Procedía de la universidad de la misma ciudad, había sido entrenado por el héroe local Moses Malone (tarea que Olajuwon hace en la actualidad con Dwight Howard) y había sido por unanimidad jugador del año en la NCAA en 1983. Por lo tanto, elegir a Olajuwon como número uno no era una decisión arriesgada o cuestionable. Formó un dúo poderoso con Ralph Sampson y llegaron a la final de 1986, donde perdieron ante aquellos Celtics de Bird, considerados uno de los mejores equipos de la historia.

Cuando Jordan descansó, apareció Olajuwon, para ganar dos anillos (1994, 1995) con un equipo muy diferente al de los años 80. Jugadores clásicos de aquella época como Craig Ehlo (más famoso en su época de Cleveland con Brad Daugherty y Mark Price en sus duelos contra Jordan), el propio Sampson o Rodney McCray dejaron paso a las piernas frescas de Sam Cassell y Robert Horry. Junto al compañero de Olajuwon en la Universidad de Houston, Clyde Drexler, y el número 9 del Draft de 1984, Otis Thorpe, los Rockets ganaron dos títulos de forma consecutiva mientras el elemento dominante del baloncesto de los 90 se tomaba un respiro para intentar una aventura en el béisbol.

Michael Jordan fue el número tres del Draft, elegido por Chicago Bulls. Antes, los Portland TrailBlazers habían elegido a Sam Bowie, un pívot alto de la Universidad de Kentucky, quien será recordado como el hombre que estuvo entre Olajuwon y Jordan, o el hombre que pudo haber cambiado la historia con su elección. Lo cierto es que Bowie no había jugado ningún partido entre 1981 y 1983 debido a una lesión en un pie. Ese pie que le marcaría la carrera, haciéndole perder casi tres temporadas de forma consecutiva (entre 1986 y 1989) y de nuevo castigándole en la 1993-94. Los Blazers tenían a Clyde Drexler, considerado un jugador de características similares a Jordan, y habían obtenido éxito con un jugador análogo a Bowie diez años antes. Bill Walton compartía posición, tamaño y lesiones con Sam Bowie, pero consiguió el título de 1977 antes de comenzar su calvario que mermaría su rendimiento para el resto de su carrera.

Y los Bulls eligieron a Jordan. En su primer año, novato del año y elegido para el All-Star. Su segundo año, lesión durante la fase regular, con regreso legendario en Boston. Ante los Celtics del 86, 63 puntos en el Garden. No sirvieron de nada.

Tras las míticas eliminatorias ante los Pistons, Jordan consiguió el premio. Los tres primeros anillos, descanso de dos años, y otros tres. La dimensión de Michael Jordan traspasa las canchas. Es el cambio de modelo del deportista. Es de los primeros en conseguir papeles en Hollywood estando en activo, y el hombre que inventa una marca que genera decenas de millones de dólares al año. Es el personaje que cambia la imagen del deportista. Lo convierte en imagen publicitaria y en una marca. Su elección traerá la gloria a los Bulls cuando consigan reunir a Jordan al entrenador perfecto (Phil Jackson) y al escudero perfecto (Scottie Pippen).

Charles Barkley nunca ganó un anillo de la NBA. Llegó un año tarde a los Sixers que lo habían conseguido en 1983, y llegó un año tarde a los Rockets en 1996, aunque disputó una final con los Suns ante los Bulls. Pero fue un icono. La NBA de principios de los 90 es incomprensible sin la figura de “El Gordo”. Con apenas dos metros de altura, se convirtió en un especialista en el rebote. Sus declaraciones y gestos excéntricos le crearon una imagen fuera de la cancha. Si Olajuwon se introdujo en el paraíso mientras el rey Jordan se tomaba un descanso, Barkley fue capaz de reinar a título individual con el más grande en activo. Sir Charles fue el MVP de la temporada 1992-93, mientras Jordan coleccionaba galardones individuales. Fue el único año junto a 1997 en que Jordan ganó el anillo y no fue MVP (en 1997 sería Karl Malone).

El cuarto as de la baraja fue John Stockton, un semidesconocido base de la pequeña Universidad de Gonzaga. Un reloj en todos los aspectos. Se perdió tan sólo cuatro partidos en sus primeros 13 años en la liga, aunque tardó cuatro temporadas en hacerse con la titularidad definitiva en los Utah Jazz. En total, Stockton se perdió doce encuentros en su carrera y con 40 años fue capaz de anotar 10.8 puntos y repartir 7.7 asistencias de media sin perderse ningún partido. Es el máximo asistente de la historia de la liga, así como el líder histórico en robos de balón. Siempre jugó para los Utah Jazz, donde llegó a la final en 1997 y 1998, siendo derrotado por los Bulls de Jordan, y tiene dos oros olímpicos (1992 y 1996).

Los otros elegidos

El Draft también trajo algunos nombres con relevancia en la liga. Entre Jordan y Barkley se encontraba Sam Perkins, un pívot que fue elegido por Dallas Mavericks, aunque su etapa más conocida fue con los Seattle Supersonics de Kemp y Payton. Perkins, que promedió 12 puntos y 6 rebotes de media en 17 temporadas en la liga, disputó finales con Seattle, LA Lakers e Indiana Pacers, aunque nunca llegó a tener el preciado anillo.

El nombre de Jeff Turner aparentemente no dice nada. Pero tras unos primeros años difíciles en los Nets, Turner fue el escudero perfecto para Shaquille O'Neal en los Magic de mediados de los 90, llegando a una final y obteniendo números sólidos a la sombra de Shaq. Kevin Willis fue campeón de la NBA en 2003 con 41 años en los Spurs, y Jerome Kersey fue el “robo” del Draft junto a Stockton. Kersey disputó 17 temporadas en la liga y fue campeón en 1999 con los Spurs, fue elegido en el número 46 y es el sexto jugador con más partidos en la liga de ese Draft (superado por los longevos Olajuwon, Perkins, Thorpe, Willis y Stockton, jugadores que llegaron a jugar bastantes partidos con 40 años de edad).

Foto 1: Celticslife.com

Foto 2: http://binaryapi.ap.org/

Foto 3: Sportsthenandnow.com

Foto 4: Sports Illustrated

Foto 5: ESPN

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