Anuario VAVEL FC Barcelona 2018: reconstrucción en la medular
 Fotomontaje: Maider Pascual - VAVEL

Anuario VAVEL FC Barcelona 2018: reconstrucción en la medular

De la irrupción de Paulinho al descubrimiento de Arthur, pasando por el adiós de Iniesta y la polivalencia de Coutinho. Este ha sido el 2018 para el Barça en lo que al centro del campo se refiere

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Oscar Llena Fernandez

En el balance anual de un equipo no puede faltar el análisis del centro del campo, más aún cuando el conjunto en cuestión es el FC Barcelona, cuya filosofia ha pasado siempre esencialmente por la construcción y posesión de balón. En 2018, el mediocentro ha sido otra vez uno de los focos en la actualidad azulgrana, además de ser un quebradero de cabeza para el técnico, Ernesto Valverde. Un gran abanico de nombres ha pasado por esta posición a lo largo de este año, generando debate y movimiento. Desde la irrupción de Paulinho, brasileño que contrastaba con el ADN Barça pero que resultó ser pieza clave para el cuerpo técnico, hasta el descubrimiento de una nueva joya brasileña, Arthur Melo, que parece tener este ADN en sus venas. Pasando por el adiós de un mito, Don Andrés y por la consolidación del croata Ivan Rakitic como eje del juego azulgrana, estas han sido algunas claves de este 2018 en lo que a la medular se refiere. 

Los brasileños y el 4-4-2, un quebradero de cabeza para Ernesto Valverde en 2018

Nos situamos en enero de 2018, en el regreso de las vacaciones navideñas para la plantilla azulgrana. Tras sendas intentonas de la directiva culé por hacerse con sus servicios, el brasileño del Liverpool, Philippe Coutinho llegaba en enero como el gran regalo de Reyes para Ernesto Valverde y también para la afición culé por un precio de 160 millones de euros, convirtiéndose en el fichaje más caro de la historia del club. Con el brasileño, que firmaría por cinco temporadas con la entidad llegarían también los dolores de cabeza, en el buen sentido de la palabra, para el técnico vasco. La polivalencia del ex del Liverpool, junto con su calidad, abría al cuerpo técnico un gran abanico de posibilidades para situarlo en el once como una de las estrellas del plantel junto a los Luis Suárez, Leo Messi y compañía.

El tridente ofensivo formado por Ousmane Dembelé (que llegaba en julio a las filas barcelonistas), Messi y Suárez podía dar entrada al brasileño y transformar el predominante esquema en can Barça en un revolucionario 4-2-4, con Coutinho como extremo.  La presión del coste del francés Dembelé por hacer al francés de la partida, se sumaba a la sorprendente expolsión de otro brasilenho, Paulinho Becerra en el mediocentro. Rocoso, contrastaba con el jogo bonito que el Barça viene proponiendo en los últimos años, pero era visto con buenos ojos con Ernesto Valverde. Además, en los primeros meses de 2018, conocíamos la decisión del pilar del centro del campo, del juego azulgrana, Andrés Iniesta, de abandonar el club a final de temporada.

Philippe Coutinho, clave en el esquema de Valverde. FOTO: Noelia Déniz
Philippe Coutinho, clave en el esquema de Valverde. FOTO: Noelia Déniz

Con estas transiciones, el 4-4-2 en su versión más ofensiva, se asentó en los planes del centro del campo de Ernesto Valverde, dando pie a todas sus variantes. A lo largo de la segunda vuelta, ayudado por la incorporación de Coutinho, que solo pudo disputar partidos de la Liga y Copa del Rey, ausentándose en la UEFA Champions League, competición de la que el Barça seria apeado, Valverde se apoyó en las variantes del 4-4-2 abierto y en rombo, según la conveniencia de sus rivales. Paulinho se asentó como revulsivo clave en el doble pivote junto a Sergio Busquets, al que acompañó siempre un intocable Ivan Rakitic que cogería las riendas del conjunto culé. Philippe Coutinho, con un total de 1296 minutos a sus espaldas, ejercería como el oxígeno de un dosificado Andrés Iniesta, al que el cuerpo técnico mimaría tras conocer la decisión del capitán de abandonar el club.

Por su parte,  Paulinho Becerra, que sumó un total de 1945 minutos a lo largo de la temporada, sería la sorpresa más agradable para la medular culé hasta final de año. Un fichaje que llegaba en setiembre desde China, con muchas dudas que se contagiaban entre la afición culé, pero que sin embargo resultó fundamental para los planes de  Valverde. Un centrocampista con músculo y garra, de esos que contrastan con el perfil que se busca en Can Barça, pero que sin embargo, resultó del agrado de muchos por su llegada y por su labor en el centro del campo. Un total de nueve goles, convirtieron a lo largo de la temporada al brasileño en la sensación del fútbol carioca y azulgrana, mostrando su faceta de llegador.

Paulinho, clave en el planteamiento de Ernesto Valverde. FOTO: Noelia Déniz
Paulinho, clave en el planteamiento de Ernesto Valverde. FOTO: Noelia Déniz

En la titularidad, el croata Ivan Rakitic ejerció junto a Sergio Busquets como timón en el centro del campo. El de Badí, que adoptó, tras el anuncio de Andrés Iniesta, mayor protagonismo en tareas representativas, ejerció como pilar indiscutible desde el silencio, fue el intocable de Valverde, disputando casi todos los minutos en juego. Rakitic y Busquets, se asentaron, por tanto en el consolidado 4-4-2 como el doble pivote de referencia, disputando un total de 2838 y 2600 minutos respectivamente, copando un gran protagonismo a lo largo del curso.

Protagonismo tuvieron poco jugadores como André Gomes o Denis Suárez, que desde el banquillo no contaron con la confianza del técnico txuri-urdin, también en consideración por la larga plantilla de la que dispuso el técnico vasco. El centro del campo ejerció como elemento de transición entre defensa y ataque, a través de contraataques letales, reduciendo, según muchos la circulación de balón, vital en años anteriores.

Andrés Iniesta disputó sus últimos minutos como jugador azulgrana. FOTO: Noelia Déniz
Andrés Iniesta disputó sus últimos minutos como jugador azulgrana. FOTO: Noelia Déniz

Curso nuevo, caras nuevas

Con el primer curso de Ernesto Valverde al frente del FC Barcelona finalizado con un palmarés de Liga y Copa del Rey y la decepción de la eliminación en cuartos de final de la UEFA Champions League en Roma, el verano llegó con asuntos pendientes en el centro del campo del conjunto culé.

La cuestión más vital, encontrar un "sustituto" para Andrés Iniesta, que rumbo a Japón, ponía fin a su exitoso ciclo en la que fue su casa durante dieciséis temporadas, ejerciendo como uno de los jugadores más importantes para la historia del club. La secretaría técnica del club ya había tomado medidas al conocer la decisión del manchego de dejar el club, y desde Brasil llegaba una joya que presumía de ser el relevo ideal para el ya excapitán azulgrana. 

El carioca Arthur Melo, que ya había copado los focos en la final del Mundial de Clubes de 2017, cuando con el Gremio  brasileño sucumbió ante el Real Madrid, dejando destellos de su calidad y ADN Barça, llegaba a la entidad culé como otra sensación del fútbol brasileño. Sin embargo, esta vez parecía que en este joven de 22 años se encontraba el relevo generacional del juego azulgrana, que alcanzó su plenitud con Xavi Hernández y el propio Andrés Iniesta. Catalogado para muchos como el "nuevo Xavi", Arthur llegaba a la medular como una de las sensaciones de la selección canarinha, y como la estrella del Gremio subcampeón del mundo. Arthur cogía así el relevo de Andrés Iniesta, así como su dorsal, el número 8, del que tomaría posesión. Dotado de un gran manejo de balón y con mentalidad adecuada al juego azulgrana, el brasileño se presentaba como el futuro del club, y era aclamado tanto por la directiva como por la afición azulgrana.

Arthur Melo, clave en la medular la presente temporada. FOTO: Noelia Déniz
Arthur Melo, clave en la medular la presente temporada. FOTO: Noelia Déniz

A la salida de Andrés Iniesta se sumaba la de Paulinho, que tras su llegada un año atrás, regresaba al Guangzhou Evergrande, dejando un hueco que Ernesto Valverde había considerado como esencial en su planteamiento. En la búsqueda por un mediocentro de carácter destructor, un perfili más necesario que vistoso, el Barça topó con el siempre polémico Arturo Vidal. El chileno, también en su etapa cumbre como fútbolista en el Bayern de Munich, fue la alternativa escogida por el cuerpo técnico, llegaba con condiciones similares a las del brasileño. Tras su paso por Alemania, el centrocampista de 31 años, contrastaba también con el ADN Barça, pero era del agrado del técnico culé, que confiaba en él la eficiente labor de Paulinho en el curso anterior. Con el dorsal 22 a la espalda, el chileno se sumaba a los fichajes del ya mencionado Arthur, Clement Lenglet y Malcom Oliveira, para completar una ilusionante plantilla, a la que se sumaban los regresos de Munir el Hadaddi y Rafinha Alcántara tras sus respectivas cesiones.

El sabor brasileño en la medular se condimentó con el regreso de Rafinha Alcántara, militante en las filas del Inter de Milán el curso anterior, del que Ernesto Valverde vió con buenos ojos una reincorporación. El hijo de Mazinho volvía para ser clave tras la marcha de Andrés Iniesta en una nueva oportunidad en Can Barça. André Gomes, sin fortuna en su paso por la entidad culé, abandonaría también las filas azulgrana marchándose cedido al Everton, equipo al que también marcharían los zagueros Lucas Digne y Yerry Mina

En pretemporada, eclipsó también un nombre de la Masía, que como reciente jugador del filial, se asentaba como el futuro del club. Riqui Puig, juvenil con calidad a raudales, ya tenía puesto el sello de perfil azulgrana para el centro del campo, y Ernesto Valverde contó con el para el stage  en Miami. El jóven, otro bajito, vislumbró con sus primeros minutos ante el AC Milán, y ya fue etiquetado como una de las futuras perlas para la afición azulgrana.

La nueva campaña arrancaba con Philippe Coutinho en el centro del campo, acompañando a Sergio Busquets y Rakitic en un dibujo que se asemejaba al clásico 4-3-3, dotando al equipo de más verticalidad y amplitud en el campo. Arriba, Ousmane Dembelé, Luis Suárez y Leo Messi, se asentaban como las lanzas del ya consolidado tridente. En los primeros compases de la temporada, una lluvia de críticas se apoderó del juego azulgrana, dando pie a dudas sobre el planteamiento de Ernesto Valverde. Se reclamaba, entre otras, la inclusión de Arthur Melo en el centro del campo, pues el técnico azulgrana disponía de un gran catálogo de piezas en su haber. Además, el conservadurismo del técnico donostiarra salpicaba el entorno culé. Sin embargo, los primeros tropiezos, llevaron al técnico culé a cambiar ligeramente el planteamiento, dando lugar a las primeras rotaciones del curso, en las que ya entraron los nuevos fichajes de la medular Arturo Vidal y Arthur. Así Busquets y Rakitic se situaban de nuevo como intocables en la batuta azulgrana, copando la mayoría de los minutos sobre el césped.

El centro del campo, clave en Europa

Ya lo dejó claro el capitán azulgrana, Leo Messi, a principio dejó claro al inicio de temporada: "Queremos esa copa tan linda", en referencia a la Champions League. En efecto, fue en la Champions cuando el conjunto de Ernesto Valverde empezó a mostrar una imagen mejorada respecto a juego y sensaciones respecto al inicio liguero. En el primer tramo de competición en Europa, vimos la mejor versión azulgrana en todas las facetas, y Arthur, cogiendo galones, ejerció como la principal sensación.

Cúlmen fue el choque que enfrentó al conjunto culé ante el Tottenham Hotspur en Wembley. Un recital del mejor Barça noqueó a uno de los favoritos del grupo bajo la batuta del brasileño, vislumbró a Europa. Una actuación coral cimentada en el centro del campo, permitió coger a los azulgrana implusar su confianza. En especial, destelló el propio Arthur Melo, que copó la atención de los medios en la resaca de la victoria por 2 a 4. A partir de ese encuentro, la confianza de Ernesto Valverde creció, y Arthur empezó a conquistar los corazones del aficionado culé, cogiendo esa batuta que se le pedía.

Al mismo tiempo, Arturo Vidal comenzó a entrar también en los planes del entrenador azulgrana, y con su garra, recordó las hazañas de Paulinho, siendo eje de elogios en can Barça. Por su parte, cuando empezó a cuajar tras su regreso, el regresado Rafinha Alcántara caería lesionado con una rotura del ligamento cruzado de la rodilla derecha, que lo apartaría de los terrenos de juego hasta final de temporada. El hispanobrasileño, titular en el primer clásico del curso  ante el  Real Madrid, tuvo sendas oportunidades en Liga y en Europa, con minutos dignos de aplauso, pero que sin embargo se vieron otra vez lastrados por otra inoportuna lesión, que le apartaría de los terrenos de juego, previsiblemente hasta final de temporada.

Arturo Vidal, sorpresa positiva en el centro del campo azulgrana. FOTO: Tomás Rubia
Arturo Vidal, sorpresa positiva en el centro del campo azulgrana. FOTO: Tomás Rubia

Con una versión demoledora en la Champions League, donde el Barça acabaría invicto en la liguilla, el conjunto de Ernesto Valverde no lograba convencer en Liga, pues sendos tropiezos pusieron en duda el juego del conjunto culé. Sin embargo, el liderato fue siempre azulgrana, sin mostrar un juego tan brillante como en Europa. Con un juego más práctico que vistoso, los culés se acercaban más al fútbol mostrado en la temporada anterior, en la que el centro del campo pasó a ser una mera zona de transición, mientras que en Europa el juego desplegado era mucho más vistoso. Así, dotando de minutos a fichajes y a jugadores del banquillo, Valverde conservó el liderato en Liga y clasificó a su armada para los octavos de final de Champions.

Carles Aleñá y la Masia, protagonistas en 2018. FOTO: Noelia Déniz
Carles Aleñá y la Masia, protagonistas en 2018. FOTO: Noelia Déniz

En el tramo final del primer trimestre, la Masia volvía a ser protagonista en la actualidad azulgrana, con la aparición de dos promesas emergentes del fútbol culé y la irrupción en el primer equipo de otro canterano. Por necesidad, Ernesto Valverde hizo uso en sus convocatorias de jugadores del Barça B. Jugadores como Riqui Puig, Miranda o Chumi cumplieron con creces su presencia en las listas del primer equipo  

La sorpresa positiva en clave formativa en el último tramo de 2018 fue Carles Aleñá. El canterano recibía en noviembre el soñado dorsal del primer equipo, el número 21, con el que debutó en Liga, anotando su primer gol con el primer equipo ante el Villarreal. En Copa del Rey, el Camp Nou presenció el debut de otros dos futuribles y prometedores canteranos. La nueva joya de la Masía, Riqui Puig , Oriol Busquets y Juan Miranda disputaron sus primeros minutos oficiales en el templo culé ante la Cultural Leonesa, en la ida de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey, deslumbrando por su juego.

Así, el FC Barcelona cerraba un 2018 con el cambio como protagonista, en el que las llegadas y salidas  han copado la atención en el centro del campo azulgrana, y dispuestos a ofrecer una mejor versión en el próximo año, despedía con el debut de canteranos un año recordado por muchos motivos en la medular. Andrés Iniesta, Arthur, Carles Aleñá, Paulinho... nombres que no faltarán en la memoria del centro del campo de un año en que los hombres de Ernesto Valverde se alzaban con un doblete más.

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