Al Racing le va la marcha
El capitán Íñigo Sainz-Maza volvió a la medular tras su encuentro de sanción. Imagen: RRC

Al Racing le va la marcha. Tras un pésimo inicio de liga con cuatro derrotas consecutivas los pupilos de Romo habían conseguido reponerse con unos números muy destacables: Sin apenas delanteros, el equipo supo cerrar filas en base a una sólida defensa que apenas concedió goles y ocasiones. Hasta ocho jornadas imbatidos y con un margen aseado sobre el descenso que invitaba a buscar un fútbol más atrevido sobre el césped tras la recuperación de hombres importantes como Matheus Aias o Sekou Gassama. Sin embargo, la vuelta de referentes ofensivos ha conllevado la aparición de nuevos contratiempos: Imprecisiones con balón y falta de jugadores de creación -Juergen sigue lesionado y Dani Glez sin oportunidades- que provocan nuevas dudas en la hoja de ruta del equipo. Esto además acrecentado ante rivales de entidad similar o incluso teóricamente inferiores -por presupuesto- donde se han visto las costuras de un equipo diseñado para defender. La duda es, ¿Será capaz de funcionar también en ataque?

Alineación previsible con circunstancias

A las mencionada baja de Juergen se sumaban las de Fausto Tienza y Aritz Aldasoro por sanción -ambos vieron tarjeta roja ante el Albacete- quedando así un MC de circunstancias: Arturo Molina formaba junto con el capi Íñigo -que volvía tras otra sanción- para tratar de organizar al equipo. El resto los tan habituales hombres de confianza del míster, con Dani Fernández ocupando el lugar de Unai Medina que se caía de la convocatoria a última hora por "circunstancias personales". 

Pese a encontrarnos todavía en la 18ª Jornada de la presente Liga SmartBank, el encuentro destilaba un aroma de partido crucial. De los de 6 puntos. Ambos conjuntos se hallaban en la parte roja de la tabla y una victoria no sólo llenaría de moral al vencedor sino que dejaría tocado a un rival directo por la permanencia. 

De esta forma, el encuentro transcurrió por los derroteros esperados: Escaso fútbol combinativo, juego directo a la búsqueda de Chris Ramos y Gassama respectivamente, y solidez defensiva. Al menos sobre el papel, ya que siendo uno de los principales puntos fuertes del Racing, Pol Moreno se complicó hasta en dos ocasiones en la salida de balón que a punto estuvieron de costar el 0-1. Descaradas faltas de concentración del central catalán que el equipo acusó con temor e imprecisiones. Dani Fernández estuvo muy rápido para achicar en ambas ocasiones salvando el gol cantado. 

Con el susto aún en el cuerpo, los verdiblancos ganaron enteros al encontrar a Pombo en zona de tres cuartos. El ariete maño realizó varias conducciones de mérito superando a varios rivales: Primero dejó solo a Íñigo Sainz-Maza cuyo disparo se estrelló en Óscar Wally, y posteriormente el propio Pombo probó al guardameta con un disparo lejano que a punto estuvo de aprovechar Mboula en el rechace. Tanto Mboula como Íñigo Vicente estuvieron intermitentes si bien es cierto que el extremo catalán se implicó más en labores defensivas realizando también varias conducciones de mérito desde atrás. Está siendo uno de los jugadores más cuestionados pero ayer no desentonó interpretando correctamente lo que necesitaba el equipo en cada momento. 

Jorge Pombo fue de los pocos que se ofrecieron e intentaron con ahínco perforar la portería contraria. Imagen: RRC
Jorge Pombo fue de los pocos que se ofrecieron e intentaron con ahínco perforar la portería contraria. Imagen: RRC

 

Reacción escasa y debacle final

El paso por vestuarios provocó la entrada de Matheus ocupando el lugar de Íñigo Vicente -en alternancia con Pombo-. Había que tocar alguna tecla en busca de mejores sensaciones y Romo acertó con la entrada del atacante brasileño. Mucha movilidad frente a un Sekou que actuaba como referencia, permitiendo al ariete Paulista combinar con sus compañeros así como probar a Óscar con varios disparos desde la frontal. Una gran combinación por banda derecha permitió a Mboula ganar la línea de fondo pero no estuvo del todo preciso en el pase final a Sekou, que sólo tenía que empujarla. Fueron los mejores minutos de los cántabros. 

Sin embargo, las prestaciones defensivas del equipo dejaron mucho que desear respecto a jornadas anteriores. A los errores groseros de Pol se sumó un Rubén Alves menos expeditivo de lo habitual que, contagiado por la endeblez del equipo, permitió a Chris Ramos rematar a puerta vacía tras una salida en falso del recientemente renovado Miquel Parera -que tampoco estuvo fino por arriba-. El delantero gallego fue un incordio constante para la zaga ganando innumerables disputas aéreas y abriendo con criterio a sus compañeros, encontrando además el premio del gol (0-1 min. 61).

El gol fue una losa demasiado pesada para los intereses racinguistas. Los pupilos de Romo se vieron superados por la situación y el caos era total, con Pombo bajando a recibir entre centrales y demasiados espacios entre compañeros. En otra gran acción del maño, un latigazo suyo con la zurda se estrelló en la madera evitando así un auténtico golazo que sí se mereció él pero no el equipo. La entrada de hombres de refresco como Alfon, Peque o Saúl buscó nuevas alternativas pero apenas consiguió inquietar la portería del CD Lugo, que no sufrió para mantener los 3 puntos. Lo peor de todo fue ver al equipo hundido y sin energía para buscar la reacción -salvo los mencionados hombres de refresco, en especial Peque- dejando como anécdota a Rubén Alves presionando la salida lucense ante la pasividad de sus compañeros. 

De nuevo en la pomada

Cuando mejor estaba el equipo, el parón por copa del Rey ha cambiado totalmente la dinámica, dejando tres derrotas consecutivas y malas sensaciones. El corte ultradefensivo no sólo fue beneficioso sino totalmente necesario ante una plantilla de circunstancias, pero la vuelta de jugadores clave en la punta de ataque invitan a replantear el modelo de juego en busca de una menor exigencia defensiva. No todos los días nos podemos encomendar a Rubén Alves, Miquel Parera o el resto de la línea defensiva. Hay plantilla para más. Por suerte tiempo también. 

 

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