Celta de Vigo 3-3 FC Barcelona: este equipo nunca se rinde
Los jugadores del Celta celebran el 3-3 en el 96' con su afición de fondo | Imagen: LaLiga

“Este equipo nunca se rinde, ya lo hemos demostrado”. Estas eran las palabras de Iago Aspas, elegido mejor jugador del choque, al término de los 90 minutos de un partido para el recuerdo. Una remontada inimaginable tras lo visto en la primera parte, pero que hace justicia al juego y la insistencia de un equipo que cree, al igual que su afición y que su entrenador, el verdadero artífice de todo esto.

Fue el regalo perfecto para Sergio Álvarez en el día en el que por fin se le hacía el homenaje que merece el gato de Catoira.

Comienzo fatídico

Precisamente Iago tuvo la más clara del encuentro en el primer minuto. Nolito filtraba un pase al hueco perfecto al primer toque tras recibir al pie un saque de banda. Iago Aspas leyó de antemano las intenciones del andaluz y dejó enganchada a la línea defensiva del Barça en su intento de perseguir al crack gallego. Por desgracia, el delantero celeste no fue capaz de ver portería en su mano a mano con Ter Stegen, ya que no contactó bien con la pelota.

Ansu Fati tomó nota y decidió enseñarle a Iago donde debía ponerla la próxima vez. La joven estrella azulgrana le ganó el uno contra uno a Hugo Mallo. Llegó Tapia para la ayuda defensiva, pero el extremo de origen guineano ya había armado su diestra, así que el disparo acabó saliendo un poco desviado por la intervención del peruano. Eso no impidió que el esférico se colase en el fondo de las mallas de la portería defendida por Matías Dituro.

Momento del golpeo de Ansu Fati en el 0-1 | Imagen: LaLiga
Momento del golpeo de Ansu Fati en el 0-1 | Imagen: LaLiga

Pese a su buen hacer, el 10 culé se marchó antes de tiempo del terreno de juego debido a una nueva lesión. Esta vez notó unas molestias en los isquiotibiales de su pierna izquierda después de realizar un sprint para intentar llegar a un balón largo justo antes del descanso.

En el minuto 17 llegó el 0-2, obra de Busquets. Nico, la nueva joya del club catalán, se marcó una gran jugada personal por la banda izquierda. Llegó a línea de fondo y metió el pase atrás para que el capitán culé recogiese desde la frontal. Se la orientó y la colocó en el palo largo con un disparo sensacional.

¿Qué está pasando?

El Barça estaba firmando uno de los mejores partidos de la temporada aprovechando la autopista que se había formado en la banda derecha del Celta, conformada por Augusto Solari y un Hugo Mallo totalmente superado en todas las acciones. 

El 0-3 estaba al caer y a la media hora de partido acabó llegando gracias a un gran remate de cabeza de Memphis Depay a centro de Jordi Alba tras una gran jugada combinativa en la que volvía a estar involucrado Nico González

Los jugadores del Barça celebran el gol de Busquets | Imagen: LaLiga
Los jugadores del Barça celebran el gol de Busquets | Imagen: LaLiga

El Celta estaba dando una imagen muy pobre delante de su afición, confirmando por qué es el peor local de la categoría. Llegaba tarde a todos los duelos, saltaba a la presión cuando no tocaba… y eso permitía que el Barcelona campase a sus anchas por Balaídos, jugando al fútbol que más le gusta. Pero todo cambió en el descanso.

La unión de un grupo

“No podíamos bajar los brazos y teníamos que hacer un par de movimientos tácticos” decía Iago Aspas sobre lo que les dijo Coudet al descanso. Y es que el equipo reaccionó y salió a por todas en la segunda parte. 

La primera decisión del técnico argentino fue la de dejar en la ducha a Augusto Solari y a Hugo Mallo, entendible cuanto menos. En su lugar, introdujo a Fran Beltrán y a Kevin Vázquez. Hay una cosa clara ahora mismo: en el Celta tienen que jugar Fran y diez más. El esfuerzo, implicación e influencia en el juego del madrileño le convierten en indiscutible en estos momentos.

Fran y Kevin contagiaron de ganas y energía al resto de sus compañeros, lo que se tradujo en cinco minutos de pura efervescencia celeste en la reanudación del encuentro. El primer aviso llegaba de la mano de Thiago Galhardo. El brasileño veía resignado como el colegiado anulaba su gol al hallarse en clara posición de fuera de juego. 

El primero

Pero el segundo aviso ya iba en serio. El cuadro olívico trazó una jugada de combinación al primer toque preciosa, circulando de lado a lado. El balón le llegó a Javi Galán,, qué lanzó un misil que Ter Stegen pudo rechazar a duras penas. La pelota quedó franca para que Iago Aspas rematase a placer y marcase el primer gol para los suyos en el minuto 51 de partido.

La afición se vino arriba y empezó a creer en la remontada. La ya habitual relajación del FC Barcelona en las segundas partes contribuyó a que los locales elevasen el ánimo. Para más inri, quien estaba siendo sino el mejor, pero uno de los mejores del choque, Nico González, se lesionó tras realizar una galopada asombrosa hasta el área celtiña.

Pocos minutos después, en el 62’, llegó la jugada de la polémica. Óscar Mingueza derribaba a Thiago Galhardo en el área cuando este ya se disponía a rematar una clara ocasión de peligro. Hernández Hernández interpretó que el contacto había sido demasiado leve como para indicar la pena máxima. La decisión cabreó a Eduardo Coudet, quien fue amonestado por sus protestas.

Más, más y más

El Celta seguía erre que erre y el Barça era incapaz de reaccionar. Así pues, en el minuto 68 le volvió a entrar el miedo en el cuerpo a los de Sergi Barjuán. Kevin ponía un centro fantástico que Mingueza no logró despejar. Nolito, esperando el fallo del zaguero catalán, se acomodó el esférico con la el brazo izquierdo y definió con una gran clase, recordando tiempos dorados. No obstante, la acción era ilegal y el tanto no subía al marcador.

Sin embargo, el sanluqueño, que se las sabe todas persistió en su intento de anotar el 2-3. Cervi recuperó la posesión en el intento de contraataque del Barça, avanzó un par de metros y puso un centro medido para que Nolito cabecease ajustado al palo ante la parsimonia de Lenglet.

Gol de cabeza de Nolito | Imagen: LaLiga
Gol de cabeza de Nolito | Imagen: LaLiga

Quedaban poco más de quince minutos para el final y la remontada era más posible que nunca. Aún así, el cuadro catalán pudo haber dejado morir a su rival en la orilla de no haber sido por la madera. Frenkie de Jong arrancó desde medio campo y nada más aproximarse a la frontal del área rival, le pegó con la zurda y su disparó impactó contra el larguero.

El Celta y su afición seguía confiando. Tanto que hasta Néstor Araújo (que entró en sustitución de Murillo por lesión muscular) se animó con un derechazo potentísimo desde fuera. Los Ter Stegen, de Jong y compañía buscaban arañarle segundos al crono y se ganaron sendas tarjetas amarillas. Pero de poco les sirvió.

La magia del momento

Cuando el encuentro ya se moría y sobrepasaba el tiempo añadido, Kevin Vázquez fue capaz de recoger un balón a la altura del medio campo y evitar el pitido final. Avanzó con él y se la entregó a Franco Cervi. El argentino se giró y encontró a Denis Suárez. El de Salceda se la dejó a Fran Beltrán para que este la pusiese al corazón del área. Su centro se quedó corto, pero Galhardo fue capaz de alargar su cuello lo justo para prolongar de cabeza hasta la posición de Javi Galán.

Golpeo de Iago Aspas | Imagen: LaLiga
Golpeo de Iago Aspas | Imagen: LaLiga

Ya en la esquina del área, el lateral extremeño soltó enseguida para que Iago Aspas la empalase de primeras. Es entonces cuando la magia ocurre, el momento en el que el genio de Moaña, con el cuerpo totalmente girado, es capaz de colocar su pie izquierdo para darle una comba extraordinaria a un disparo inalcanzable para Ter Stegen que entra pegado al poste derecho.

Celebración de Iago Aspas | Imagen: LaLiga
Celebración de Iago Aspas | Imagen: LaLiga

La celebración por todo lo alto deja claro que el gol y el resultado suponen un subidón anímico para un equipo que no acababa de encontrarse desde que empezó la temporada. A su vez, supone un mazazo para un equipo que busca reinventarse con una leyenda del club en su banquillo. Lo que queda claro es que jamás se puede dudar de don Iago Aspas Juncal. El 'Chacho' Coudet lo sabe y por eso se fundió en un abrazo con su estrella al final del partido.

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