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Arsenal de Mikel Arteta cree en el proceso y disfruta el camino
Mikel Arteta festeja el triunfo de su equipo. / Fuente: Twitter @Arsenal

Un nuevo comienzo

Desde que asumió su cargo, allá por diciembre de 2019, Mikel Arteta ha vivido gran multitud de obstáculos en el conjunto del norte de Londres, pero pese a ello, siempre ha promulgado que el equipo necesitaba someterse a un proceso que no iba a ser sencillo y que iba a ir recogiendo los frutos en el medio y largo plazo. En esa temporada tan convulsa y con tan sólo unos meses de trabajo en el cargo, el equipo se proclamó campeón de la FA Cup, doblegando al Chelsea por (2-1), aun así, el técnico era plenamente consciente que el reto estaba en una etapa muy temprana y había muchísimo trabajo por delante.

Mikel Arteta posa con la F.A. Cup conseguida ante el Chelsea F.C. en 2020. Fuente: Twitter @Arsenal
Mikel Arteta posa con la F.A. Cup conseguida ante el Chelsea F.C. en 2020.  / Fuente: Twitter @Arsenal

Primera campaña completa en el cargo

La temporada 2020/2021 a nivel de resultados fue realmente desastrosa, el conjunto gunner acabó la campaña en octava posición, que le dejaba fuera de las posiciones que dan acceso a competiciones europeas tras 26 años (temporada 94/95). Realmente a nivel defensivo el equipo mejoró sus prestaciones, encajaron a lo largo de la temporada 39 tantos, el gran problema de dicha temporada fue en el apartado ofensivo, 55 tantos anotaron los del cañón, destacando con 13 el francés Alexandre Lacazette, y con 10, tanto Nicolás Pépé (varios de ellos en las últimas jornadas) como Pierre-Emerick Aubameyang, que desinfló sus registros tras dos campañas en las que había conseguido poner sus cifras anotadoras por encima de los 20 tantos ligueros. En general, tras esta temporada el equipo se instauró en un estado de duda, tanto por parte del técnico como por gran cantidad de jugadores, el conjunto vivía días de mucha tensión, pero los mandamases del Arsenal, rápidamente ratificaron su confianza en el entrenador vasco y aseguraron su continuidad en los banquillos del Emirates Stadium.

Una nueva hornada de jóvenes talentos

El mercado estival de la campaña 2021/2022 dejó claro que el Arsenal debía buscar una solución al descalabro de la campaña anterior. Mikel Arteta y Edu Gaspar comenzaban a trazar una hoja de ruta acerca de los perfiles de jugadores que necesitaba el equipo y hacer una valoración de las posiciones que más necesidad de refuerzo tenía su conjunto. Tras sucesivas reuniones y numerosos informes el club apostó por incorporar talento joven pero que hubieran contado con experiencia y minutos en sus respectivos equipos. Eso hizo que ese mismo verano llegaran al Emirates: Nuno Tavares procedente del Benfica, por 8M€; Ben White llegó del Brighton por 58M€ para reforzar el centro de la defensa; Albert Sambi Lokonga llegaba del Anderlecht por una cuantía total de17.5M€ recomendado por el mismísimo Thierry HenryMartin Ødegaard que había estado cedido en el equipo, era contratado de manera permanente de Real Madrid por 35M€; Aaron Ramsdale llegaba del Sheffield United por 28M€ para apuntalar la portería; y, por último, en las últimas horas del mercado, llegaba Takehiro Tomiyasu procedente de la Serie A, del Bolonia por una tarifa de unos 18M€ para cubrir el hueco que dejaba Héctor Bellerín tras su marcha al Betis.

Pasado y Fututo, de izquierda a derecha; Henry, Saka, Smith Rowe y Dennis Bergkamp. Fuente: Twitter @Arsenal
Pasado y Fututo, de izquierda a derecha; Henry, Saka, Smith Rowe y Dennis Bergkamp. / Fuente: Twitter @Arsenal

 

El inicio más complicado jamás imaginado

A priori, el Arsenal comenzaba su andadura en la Premier League 21/22 con un rival recién ascendido, el Brentford de Thomas Frank, lo que le daba la condición de favorito, después si bien es cierto, llegaron las primeras curvas de la temporada, Chelsea en casa y posteriormente, visitar el Etihad Stadium. El balance fue catastrófico, 0 puntos de 9 posibles, 0 goles a favor y 9 en contra, destacando un descalabro ante el Manchester City (5-0), si arrastraba dudas Arteta tras la temporada anterior, en tan sólo tres partidos de ésta nueva, ya tenía a un importante sector de la afición y de la prensa pidiendo su cabeza.

Funcionan los fichajes, hay ‘XI’ tipo, hay una idea

Pocos podían imaginar el tremendo impacto que tuvo nada más aterrizar en Londres el nipón Tomiyasu y el guardameta Ramsdale, la sombra se cernía sobre el fichaje del joven portero nacido en Stoke-on-Trent, tras dos descensos consecutivos con Bournemouth y Sheffield Utd en ninguna quiniela aparecía como potencial portero titular en un conjunto del ‘Big Six’ pero el conjunto londinense comenzó a forjar una potente columna vertebral, como así quería Arteta y pese a no dar exhibiciones ni despliegues de buen fútbol, comenzaron a llegar las tan ansiadas primeras victorias que impulsaron al equipo y les empezó a aupar a las posiciones altas de la tabla. Ramsdale había conseguido sentar a Leno, Tomiyasu hizo olvidar a Bellerín, Ben White comenzaba a callar las críticas sobre el costo de su fichaje, Thomas Partey era un auténtico avión sobre el campo, Martín Ødegaard comenzaba a ser ese jugador de fantasía que se esperaba que algún día la rompiera en el Real Madrid y además, Bukayo SakaEmile Smith Rowe, dos talentos de Hale End, cantera del Arsenal, llevaban el peso ofensivo por las bandas de un conjunto que comenzaba a hacer las delicias de combinar el hambre que te ofrece la juventud, con la experiencia de algunos jugadores que ni mucho menos estaban aún en una fase veterana de su carrera.

4-3-3 y navegando a toda velocidad

Desde el mes de octubre, hasta el mes de diciembre, el equipo disfrutó de un esquema que le venía como anillo al dedo, en 15 partidos disputados en ese periodo el equipo consiguió una racha de (10V, 2E, 3D), el equipo titular funcionaba de maravilla y hombres como Gabriel Martinelli aportaba desde el banquillo un refresco que además, aprovechaba con grandísimas actuaciones y goles. Los chicos del Arsenal estaban que se salían, grandes actuaciones tanto en liga como en la copa EFL, en la que se plantaron en las semifinales, donde les esperaría el Liverpool. Había un equipo construido en torno a ese (4-3-3) en el que el equipo salía jugando desde atrás, los del medio tenían mucha facilidad para conectar con los de arriba. Es cierto que los delanteros del conjunto gunner no estaban muy acertados de cara a puerta, pero era una gozada ver cómo habían conseguido despegar. Tras un inicio nefasto, habían conseguido callar las críticas y la parroquia del Emirates estaba muy ilusionada, manteniendo ese nivel sin tener que jugar competiciones europeas, con el desgaste que suponen los viajes y que se apretara más el calendario, partían como candidatos muy serios para clasificarse entre los cuatro primeros al finalizar el curso, en un ejercicio de renacimiento.

La hecatombe del nuevo año

Comenzaba el año 2022 y el Arsenal se enfrentaba al Manchester City en casa, con mucha confianza pues arrastraba un estado de forma sensacional, con jugadores muy enchufados, determinantes y más importante aún, sabiendo que había una idea detrás que empezaba a dar sus frutos, a la par que guiaba a los pupilos de Arteta a la Champions League. Pese a jugar un partido muy serio y siendo en más fases del partido mejores que sus rivales, el equipó terminó cayendo por (1-2) y ellos no lo sabían, pero el equipo iba a entrar en una crisis a nivel de resultados y de gestión que iba a ser dilapidadora finalmente. En el apartado de gestión del plantel, el Arsenal aligeró masa salarial, Ainsley Maitland-Niles salió dirección a Roma, Pablo Marí recaló en el Udinese, Kolasinac se marchó con la carta de libertad al O. Marsella, Callum Chambers fue traspasado al Aston Villa. Todos ellos no eran titulares y de hecho estaban contado con pocas oportunidades, pero perdía así el conjunto gunner amplitud de plantilla, con los riesgos que entrañaba, demasiado riesgo que condenarían al equipo en caso de lesiones de sus potenciales jugadores titulares, cosa que acabaría pasando hasta final de curso. Además ocurrió algo que pocos esperaban, el que era capitán del equipo,  Pierre-Emerick Aubameyang, que estaba viviendo un malísimo momento de forma y que además, tuvo desencuentros con el técnico, que le hicieron no viajar cómo convocado en partidos importantes, acabó marchándose de Londres con destino al F.C. Barcelona. El saldo era muy negativo, gran cantidad de bajas y ninguna incorporación para afrontar el tramo crítico de la temporada, las costuras del Arsenal estaban cerca de salir disparadas.

Se cumplen los malos presagios

El equipo pese a sus limitaciones, se mantuvo bastante consistente, sacando adelante partidos contra rivales que en campañas pasadas les costaba muchísimo (Wolves, Leicester, Aston Villa). La tragedia estaba a punto de hacer acto de presencia, a principios del mes de abril, a falta de diez jornadas y con el equipo en zona Champions, se lesionaban Kieran Tierney y Thomas Partey, dos jugadores claves en el once inicial y que difícilmente los jugadores encargados de darles rotación, podían igualar el rol de ambos. El Arsenal encadenó tres derrotas consecutivas ante C.Palace, Brighton y Southampton, los cimientos que el Arsenal había construido alrededor del proyecto Champions comenzaban a tambalearse y presentaba sus primeras fisuras, pero pese a ello, en un nuevo ejercicio de confianza plena, el Arsenal anunciaba que había llegado a un acuerdo con Arteta para prorrogar su vinculación con el club. Encadenó tras esto 4 victorias, algunas de mucho prestigio, como la de Stamford Bridge (2-4) o ante el Manchester United (3-1) con dos nombres que nadie esperaba pero que sostuvieron al equipo, Mohamed Elneny y Eddie Nketiah, el impacto de ambos les sería compensado con sendas renovaciones. Llegamos al punto crítico de la temporada, aquel en el que el máximo rival del Arsenal es el propio Arsenal. A falta de tres partidos, tenían en su mano el acceso a Champions, una victoria en el feudo del máximo rival, Tottenham Hotspurs, les metía en Champions y dejaba a los rivales fuera.

'El orgullo de Londres' Fuente: Twitter @Arsenal
'El orgullo de Londres', aficionado del conjunto gunner, celebran la victoria en Stramford Bridge / Fuente: Twitter @Arsenal

Gestión mental caótica

Lo único que no debía hacer el Arsenal en dicho encuentro era perder, lo sabían todos, los jugadores, Arteta, ConteBen White era baja de última hora para el encuentro y Tomiyasu llegaba entre algodones. Ninguno fue de la partida, jugaron Cédric Soares y Rob Holding, éste último venía de jugar un gran partido ante el West Ham United. Ambos resultaron determinantes, pero para mal. Cédric provocó el penalti que supuso el (1-0) y Holding, acabaría expulsado a la hora de partido,  por sendas cartulinas amarillas que forzó un Son Heung-Min, que era plenamente consciente de lo que estaba en juego, vaya si lo sabía. Esta derrota sembró muchas dudas en el equipo, pero seguían dependiendo de ellos mismo, sumando los 6 puntos restantes, se clasificarían. Tocaba viajar a St. James’ Park, el rival era el Newcastle, que aunque teóricamente no se jugaba nada, tras incorporar como entrenador a Eddie Howe, era el conjunto que más puntos había sumado en liga tras M.City y Liverpool. El equipo naufragó, no se vió nada de ese conjunto atrevido, asociativo, seguro en el pase y con gran facilidad para la verticalidad, acabó perdiendo (2-0) y con ello, la condición de depender de ellos en la última jornada para quedar en cuarta posición. De nuevo el equipo fue víctima de su débil fortaleza mental en situaciones de máxima necesidad. Los jóvenes habían sostenido al equipo en muchos tramos de la temporada, pero la ausencia de líderes carismáticos en el vestuario fue detonante, el problema principal se fraguó en el mercado invernal, las costuras terminaron por saltar por los aires. Era muy doloroso, había estado realmente cerca. Qué difícil es reponerse del sinsabor de los últimos tres partidos disputados, en la mente la culpabilidad de puntos dejados escapar en anteriores jornadas, pues sólo un punto les hizo que fueran sus vecinos los que fueran a la máxima competición europea.

El Arsenal que viene

Que no cunda el pánico, Arteta es un técnico joven pero con una sapiencia envidiable, conoce a la perfección la plantilla de la que dispone. En un ejercicio de detectar debilidades y potenciar las fortalezas, ha trazado una hoja de ruta con Edu Gaspar para fortalecer al equipo y hacerlo candidato a pelear sus objetivos hasta el final. El (4-3-3) será el sistema con el que formará y buscará salir a ganar en cada campo, pero consciente de que pese a tener una idea propio y un estilo reconocible, se juegan varios partidos dentro de un mismo partido y hay que saber reaccionar a los movimientos del rival, para ello es necesario disponer de una abanico de opciones. La idea está clara, hay que tener dos futbolistas por posición, todos de nivel, nadie está por encima de nadie y el puesto hay que ganárselo. El gran debe del equipo fue la ausencia de un delantero goleador y según parece estaría muy avanzado Gabriel Jesús, con quien el de San Sebastián ya coincidiera en su andadura en el Manchester City. Varios nombres sobre la mesa harán que sea un verano muy movido en los despachos del Emirates, con nombres como Raphinha, Tielemans o Lisandro Martínez. Tiempo habrá cuando se concreten las acciones de analizar cómo puede jugar este Arsenal. La idea es la misma, un equipo con facilidad para salir jugando desde atrás, involucrando el máximo de jugadores posibles para construir un conjunto que domine el juego posicional y tenga siempre más efectivos que su rival para ejecutar las acciones que requiera el juego, tratando de ser más verticales y propiciando más situaciones de remate directo a la portería. El ADN del Arsenal sigue manteniendo los genes competitivos y con Mikel Arteta, tratará de salir a flote el gen ganador que hace dos décadas, lucían los por aquel entonces, señores de Highbury.

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