Por tercer año consecutivo, el Sevilla FC queda eliminado en la fase de grupos de la UEFA Champions League. Los hispalenses no han sido capaces de mantener la ventaja de 2 goles favorables ante el rival más débil del grupo.

Onces iniciales

El Sevilla de Diego Alonso salió con todo, sin escatimar. Dmitrovic en portería ante la baja de Nyland. Respecto al anterior partido en el Reale Arena, entró Gudelj en lugar del lesionado Badé, así como Sow por el también lesionado Boubakary Soumaré. Acuña entró en lugar de Pedrosa. Un once que, se convertiría en histórico por ser el más veterano de la historia de la competición.

Por parte de los visitantes, tan solo sufrieron la baja de Noa Lang en el flanco izquierdo del ataque.

Dominante... y errante primer tiempo

A diferencia de otros partidos con el técnico uruguayo, el Sevilla salió mordiente y con ganas de ir desde el primer minuto a por la victoria. Con una alta presión quiso someter al equipo holandés, que únicamente cuando salía de aquella presión hacía peligrar los intereses sevillistas. Un Lukebakio soberbio e inspirado sirvió a En-Nesyri un mano a mano que perdonó el marroquí. Quien no perdonó fue Sergio Ramos, quien anotó su primer gol en esta nueva etapa como sevillista después de un saque de falta botado por Rakitic.

Sow con la pelota en un momento del partido. Fuente: web Sevilla FC
Sow con la pelota en un momento del partido. Fuente: web Sevilla FC

Tras el gol, el PSV trató de reaccionar, pero el propio camero y Sow se encargaron de salvar goles cantados de los holandeses. Esas acciones no fueron más que un espejismo, pues los locales gozaron de oportunidades para dejar sellado antes del descanso el triunfo, con un cabezazo de En-Nesyri al travesaño y un gol anulado a Sow por una mano del propio suizo en el arranque de la jugada. Lo cierto es que el Sevilla dejó con vida a su rival.

Un antes y un después

La segunda parte inició como lo hizo la primera: con un Sevilla queriendo ser dueño y señor del encuentro. Y eso fue, gracias al gol de En-Nesyri tras una maravillosa asistencia de Acuña. Tras el gol, el cuadro holandés quedó muy tocado, y parecía que los locales dominaban el partido. A pesar de tener más oportunidades, estas no fueron aprovechadas y quien perdona... después lo acaba pagando muy caro. Un cabezazo de Luuk de Jong fue un primer aviso, pero ni por asomo parecía que el cuadro de Peter Bosz pudiera competir al de Diego Alonso.

Ocampos recibiendo la segunda amarilla, por tanto, la roja, en la acción clave del choque. Fuente: Getty Images
Ocampos recibiendo la segunda amarilla, por tanto, la roja, en la acción clave del choque. Fuente: Getty Images

Hasta que llegó el minuto clave del partido. Lucas Ocampos recibió, en dos minutos dos tarjetas amarillas muy evitables. El argentino dejó a su equipo con uno menos y los holandeses empezaron a oler sangre. Un minuto después, Saibari recortó distancias con un remate de espaldas tras un centro del exbarcelonista Dest. Quedaban 20 minutos de choque y se antojaba difícil que el Sevilla pudiese aguantar tanto sin encajar al menos un gol. Para evitarlo, el técnico uruguayo realizó un triple cambio (dando entrada a JordánNianzou y Rafa Mir, en lugar de SowEn-Nesyri y Lukebakio) que no tuvo el efecto esperado y deseado por los intereses nervionenses. Apenas 5 minutos más tarde, Nemanja Gudelj no fue capaz de despejar hacia otro lugar que no fuese su portería un balón que no iba dentro tras un cabezazo de Vertessen.

"Si un equipo se vuelve loco, termina perdiendo lo que tiene" decía Carlos Bilardo, ídolo entre el sevillismo. Pues, su equipo se volvió loco (sí, aun estando con uno menos) y perdió lo que tenía, el punto que le permitía, al menos, conservar la esperanza. En una contra, Pepi de cabeza anotó el gol, no solo de la victoria del PSV, sino de la eliminación del Sevilla de la Champions y casi, de Europa.

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